De mazamorras y volcanes: la quebrada de Humahuaca se activa

volcanes - Sixto Vázquez Zuleta.

Sixto Vázquez Zuleta.

(*) Sixto (Toqo) Vázquez Zuleta
De mazamorras y volcanes – En el verano de los Andes Centrales, millones de personas son afectados por la activación de quebradas en sus respectivos países. Los pobladores evacuan sus viviendas, vulnerables ante las inundaciones y “huaicos” producto de las precipitaciones. Si bien el material de construcción es un factor de riesgo, lo más preocupante es el creciente asentamiento de centros poblados en quebradas con posibilidad de activarse.

Es que existe una relación entre aludes, aluviones y cambios climáticos. La fuerte intensidad de las lluvias ocurre cuando corrientes de aire cálido y húmedo procedentes del Pacífico se posicionan en las cuencas bajas o medias del país, desde donde se originan las precipitaciones.

El norte argentino también es afectado por estas lluvias de moderadas a fuertes asociadas con el Niño-Oscilación Sur, productoras de lo que en Europa se denominan “mudflows”, en Jujuy “volcanes” y los indígenas llaman “mazamorras”; torrentes de barro mezclado con piedras de todos los tamaños que bajan rápidamente de las laderas hacia las partes más bajas, donde se encuentran los sembrados, casas y carreteras.

Tal vez lo de “volcán” venga por su semejanza con los “debris flow”: flujos de escombros, generalmente vulcanoclásticos, es decir originados por erupciones volcánicas, tan mortíferos como las erupciones o los aludes y aluviones. Gráficamente, es como si la tormenta derritiera la montaña y esos millones de toneladas de mazamorra descendieran velozmente cuesta abajo, sin vegetación que la detenga. Eso es lo que ocurrió en enero de este año en la Quebrada de Humahuaca.

Las explicaciones son muchas: desde las populares acerca de la furia de la Pachamama hasta las científicas, pasando por la deforestación . La inseguridad en muchas construcciones responde a que se ubican en conos de deyección, donde precisamente tienen salida las quebradas. El resultado es el mismo: comunicaciones y suministro de energía interrumpidos, desabastecimiento, pueblos inundados de barro, casas derruidas, familias evacuadas, rutas intransitables.

Todo este panorama desastroso hecho visible al mundo por la inmediatez de los medios de comunicación ha provocado una retracción del turismo, mientras el gobierno de Jujuy no ha cuantificado aún las pérdidas, que se presumen millonarias.

En lo cultural, se postergó el Enero Tilcareño y el 34° Encuentro de Copleros en Purmamarca, y las tradicionales fiestas de la cosecha, las señaladas de ganado y las ferias populares, con consecuencias cuya medición es absurdo intentar medir.

Años anteriores, los aludes e inundaciones que se registraron en Purmamarca, Humahuaca y Tilcara no alcanzaron la magnitud de la catástrofe histórica de 1945 en Volcán, la localidad más castigada. Y si bien hubo numerosos trabajos científicos sobre el tema, los años fueron pasando en la inacción, las autoridades se cambiaron, la vida siguió su curso y el recuerdo de lo ocurrido se fue diluyendo hasta casi perderse en la memoria del pueblo.

De esta forma, estamos en la misma situación de hace 72 años, cuando fue arrasada la población con nombre premonitorio de Volcán, pero urgidos por dos factores: la temporada de lluvias que ha principiado, con todo lo que puede traer aparejada todavía, y la temporada turística de verano que también recién comienza, con el riesgo de verse frustrada; junto al fantasma del retraimiento turístico para el resto del año, a pesar de que todo ha vuelto a la normalidad, salvo los pobladores directamente afectados.

La reconstrucción de las viviendas; salvar la temporada turística, y restaurar la imagen nacional y mundial de la Quebrada para lo sucesivo son medidas a tomar en corto y mediano plazo.
Urge abrir caminos alternativos, terminar la ruta 73 a Ledesma, habilitar la interprovincial que une Humahuaca (Jujuy) con Orán (Salta), a fin de que Volcán deje de ser el cuello de botella de la circulación vial; instalar conexiones energéticas alternativas que no sean grupos electrógenos; y construir defensas.

Es necesario atacar el problema de raíz en base a los estudios existentes y a la forma en que han encarado otros países estas mismas situaciones, mientras se activa una campaña de forestación. Los municipios deben evitar construcciones en el cauce de las quebradas con posibilidad de activarse, así como sensibilizar e implementar sistemas de alerta temprana entre la población.

Por cada peso invertido en prevención, el Estado ahorraría mucho más si genera conciencia de que estos fenómenos naturales son de recurrencia cíclica, es decir volverán a ocurrir, sin que la ciencia pueda prevenir cuándo. Y no es un tema local. La Quebrada de Humahuaca es nada menos que un Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad.

Además su población necesita una reparación histórica por los cientos de combates librados en su tierra durante la guerra de la Independencia, hasta el supremo sacrificio del Exodo Jujeño. Constituye un asunto nacional.

(*) Maestro rural, escritor, periodista, profesor, asesor de instituciones culturales, restaurador de obras de arte, investigador, fundador del Museo Indígena de Salta y del Museo Indígena de Humahuaca.

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