Bandera de la Libertad Civil, legado político de Belgrano

La reliquia que conservan los jujeños desde 1813.

La Bandera Nacional de la Libertad Civil, creada por el general Manuel Belgrano y entregada al Cabildo de Jujuy en 1813 en reconocimiento al valor con que los jujeños combatieron en las batallas de Tucumán y Salta, constituye la única bandera material creada por el prócer, que estuvo en sus brazos, y que se ha conservado hasta nuestros días. Simboliza la conquista del estado de derecho por pueblos que rompían las cadenas de sometimiento al despótico orden del absolutismo monárquico impuesto en América.

La reliquia puede ser visitada en el Salón de la Bandera de la Casa de Gobierno de Jujuy, donde es exhibida junto a un escudo también legado por Belgrano para la escuela que dispuso se creara en la provincia con parte de los premios que le había otorgado la Asamblea del Año XIII por sus triunfos militares.

Conservada en una gran urna de madera y vidrio desde el año 1927 en que inauguró el Salón, la bandera es un paño blanco en cuyo centro Belgrano hizo pintar las armas de la Asamblea del Año XIII y ondeó por primera vez en el cielo de Jujuy el 25 de mayo de 1813, con motivo de los actos organizados por el Cabildo para celebrar el tercer aniversario de la Revolución de Mayo.
La propia pluma del general patriota nos cuenta lo que ocurrió aquel día memorable, hace más de doscientos años, y por qué hizo el gran obsequio: “acostumbrados estos pueblos a estandarte, deseó este Cabildo sacar una bandera, y le franqueé la del Ejercito para la víspera y fiesta, y habiendo preparado una blanca en que mandé pintar las Armas de la Soberana Asamblea General Constituyente que usa en su sello, después de haberla hecho bendecir, concluido el Tedeum, se la entregué al expresado cuerpo para que la conservara con el honor y el valor que habían manifestado los dignos hijos de esta ciudad y su jurisdicción que habían servido en mi compañía en las acciones del 24 de septiembre y 20 de febrero último…”.

No se trataba de un hecho protocolar más, sino de una expresión de soberanía, ya que la bandera blanca y celeste del Ejército y la recién creada Bandera Nacional de la Libertad Civil flamearon entonces juntas por primera vez, reemplazando al antiguo pendón real que se acostumbraba pasear en las fiestas del tiempo colonial.
Y el pueblo fue protagonista de este hecho, como lo narra el teniente gobernador de Jujuy, Francisco Pico, cuando da cuenta de la ceremonia al Gobierno de Buenos Aires: “enarbolada ésta, estuvo a la espectación pública todo el día en la galería del Cabildo: vítores y aclamaciones solo han resonado en este pueblo, en vista de tan majestuoso respetable acto; la alegría y contento se veía renacer en los semblantes de estos beneméritos vecinos recordando en unión el memorable día de nuestra libertad política…”.

Pero, además, la extraordinaria bandera de Jujuy tiene otro trascedente significado que nuevas miradas historiográficas revalorizan: en 1813, la “regeneración política” o la “libertad civil” a las que aluden los testigos de su nacimiento no son otra cosa que la instauración del estado de derecho, que después de la negra noche de la tiranía absolutista, los pueblos habían sabido conquistar luchando en los campos de batalla.

El valor de esta insignia, además de todo lo señalado, radica en que es la única creada por el general Manuel Belgrano que ha llegado hasta nuestros días, y de lo que se tienen incuestionables pruebas documentales, a diferencia de otras banderas históricas cuyo origen es incierto.

El pueblo jujeño tiene el inmenso mérito de, siguiendo el mandato del General, haberla conservado para las presentes y futuras generaciones, como un faro que con su luz nos recuerda el sagrado valor de la libertad. Y así lo ha reconocido el Congreso nacional con la sanción de la ley que reconoce a esta bandera como “símbolo patrio histórico” de todos los argentinos.