Fuerte adhesión al paro de gremios opositores

Paro - Estación Once del Ferrocarril Sarmiento.

Estación Once del Ferrocarril Sarmiento.

Para Moyano, fue del 85%. Pero el Gobierno dijo que sólo el 25% de la gente no fue a trabajar. La Ciudad lució desierta. Aunque circularon colectivos, casi no hubo pasajeros. En el interior fue dispar.

La vista desde la terraza del piso 16 del Ministerio de Trabajo desmentía ayer al Gobierno y en particular al ministro Carlos Tomada. Mientras el funcionario insistía con que el paro tenía un acatamiento muy limitado, desde arriba se veían la avenida Alem y el microcentro con escaso tránsito, como el de un domingo o un feriado. Esa postal de ayer, la de las calles bastante despobladas y de colectivos que circulaban semi vacíos, fue la que resume el tercer paro general convocado por el sindicalismo opositor contra la administración de Cristina Kirchner. “Hemos interpretado la voluntad de la gente, lo que la gente quería. Casi el 85% de los trabajadores se sumaron a esta jornada de protesta para expresar su bronca”, dijo Hugo Moyano.

Aunque elevado, el acatamiento ayer a la huelga fue menor a la del pasado 10 de abril. Aquella vez se había sumado al paro el estratégico sindicato de los choferes de colectivos. Esta vez, por las fuertes presiones de la Casa Rosada, la UTA no fue de la partida, lo que terminó conspirando contra el total éxito de la medida de fuerza.

Convocado por la CGT de Moyano, la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo y la CTA de Pablo Micheli, el paro de ayer se respaldó sobre todo en dos gremios del transporte: los maquinistas de La Fraternidad y los señaleros. Ambos sindicatos se plegaron a la medida de fuerza y no funcionó ni un ramal de ninguna de las líneas ferroviarias.

Otro apoyo invalorable para el éxito del paro llegó a las centrales sindicales a través de los piquetes que realizaron el PO, el PTS y otros partidos de izquierda en diferentes accesos a la Ciudad de Buenos Aires y en el conurbano, que impidieron que trabajadores de gremios que no paraban llegasen a sus lugares de trabajo.

Así, por ejemplo, la mayoría de las automotrices ayer no produjeron, pese a que los operarios pertenecen a SMATA, un gremio que militó contra el paro. Lo mismo pasó en autopartistas, donde es fuerte la oficialista UOM. Además, en Capital y GBA hubo docentes que no pudieron llegar a sus escuelas y los chicos no tuvieron clases.

El paro se sintió fuerte en muchas actividades: no hubo recolección de residuos, recarga de cajeros automáticos ni clearing bancario, los bancos no atendieron al público, no funcionó la justicia nacional y las estaciones de servicio estuvieron cerradas. Tampoco hubo actividad marítimo-portuaria ni en los aeropuertos debido a la adhesión de varios gremios del sector.

Ayer, cuando recién arrancaba el día, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich sostuvo que “el 75% de los trabajadores no adhirió” al paro.

“De ninguna manera se puede decir que lo ocurrido hoy haya sido un paro general y mucho menos nacional”, chicaneó el ministro de Trabajo Carlos Tomada a la tarde, en una rueda de prensa en el último piso de la cartera laboral.

Como en los anteriores, el paro fue para reclamar cambios en Ganancias, una suba de las jubilaciones, contra la inflación, el ajuste económico y la inseguridad. En el de ayer se sumaron otros dos ejes: contra los despidos y la ola de suspensiones en las fábricas.

“Espero que empiecen a dar respuestas”, subrayó ayer Moyano, quien ofreció una conferencia de prensa en la CGT donde hizo un balance del paro. Llamativamente, Micheli no estuvo en esa conferencia. “Fue un paro muy importante, aunque quizá no tuvo tanto acatamiento como el del 10 de abril, pero si más calidad. Los que pararon ahora lo hicieron convencidos”, analizó más tarde el líder de la CTA.

El próximo paso de la escalada sindical será una marcha exigiendo reabrir las paritarias. Difícil que en la próxima sí consigan torcerle el brazo al Gobierno: Tomada dijo ayer que “no hay clima” para su reapertura. De paso, insistió con que “no es una prioridad” de la Casa Rosada modificar Ganancias.