Diputados – La oposición intentará avanzar con la derogación de la Ley Antiterrorista

Patricia Bullrich.

Patricia Bullrich.

Buscará sacar dictamen de comisión en Diputados. Intentan bloquear su aplicación en casos que no encuadren con el terrorismo. Es porque el Gobierno quiere utilizarla contra una imprenta que pidió su quiebra.

Diputados de la oposición tratarán de emitir mañana un dictamen en la Comisión de Legislación Penal para derogar la Ley Antiterrorista, que el Gobierno busca aplicar contra la empresa estadounidense Donelley, por el cierre de su planta en Escobar.

La diputada de Unión Pro, que es titular de Legislación Penal, Patricia Bullrich, declaró que “mañana sacaremos dictamen para derogar la abusiva y discrecional Ley Antiterrorista, una herramienta para perseguir trabajadores, periodistas, como el caso de Pablo Suárez de Santiago del Estero”.

La reunión de la comisión fue citada para las 15. Bullrich logró incluir los proyectos de derogación de la Ley en el temario a tratar. Aunque el kirchnerismo anticipó que no dará quórum, los opositores esperan poder reunir a un tercio de los legisladores que la integran, para poder sesionar y avanzar igual con el dictamen. Para eso, necesitarán 11 diputados presentes. La comisión tiene 31 miembros y 14 son opositores, que ya fueron sondeados por Bullrich para garantizar el número y avanzar con la objeción a la norma.

Además de Bullrich, los integrantes de la Comisión, miembros de la oposición son: Margarita Stolbizer, Victoria Donda (FAUNEN); Luis Petri, Oscar Aguad, Manuel Garrido, María Gabriela Burgos, María Soledad Carrizo (UCR); Pablo Javkin (CC ARI); Ivana Bianchi (Compromiso Federal); Nicolás del Caño (Frente de Izquierda); Eduardo Cáceres (Unión Pro); Oscar Martínez y Gilberto Alegre (Frente Renovador).

La ley antiterrorista preocupa al sindicalismo

Habrá ley antiterrorista para todos y todas? Cuando Cristina Kirchner anunció la aplicación de esa polémica norma contra la imprenta norteamericana Donnelley introdujo un elemento revulsivo en la delicada situación socioeconómica. “Nunca usaríamos esa ley contra los trabajadores”, dijo la Presidenta, pero dejó abierto un interrogante: si se la utiliza con una excusa de inspiración conspirativa, ¿se hará lo mismo, por ejemplo, contra los sindicalistas que, según la interpretación gubernamental, favorezcan “una situación de zozobra” como esa compañía extranjera?

Algunos dirigentes gremiales sospechan que el mensaje latente del discurso presidencial es atemorizar a los que se opongan al Gobierno en medio de la disyuntiva “patria o buitres”.

Hay señales claras de que Cristina está radicalizando sus posiciones y por eso habrá que medir su respuesta al sindicalismo opositor, que hoy debatirá, por fin, cómo protestar contra la sordera oficial a sus reclamos. Hugo Moyano y Luis Barrionuevo analizarán el tema con dirigentes recién llegados desde Bulgaria, donde participaron del congreso de la Federación Internacional del Transporte.

Nadie pone en duda el paro general de 24 horas, que tendría lugar el jueves 28, pero sí está en discusión si será una medida aislada o el comienzo de una serie de protestas programadas. El camionero es partidario de lanzar un plan de lucha, no quiere que lo acusen de desestabilizador, mientras Barrionuevo y Omar Maturano impulsan otra huelga para septiembre. Lo que se resuelva será lanzado formalmente el jueves próximo, en un plenario de delegaciones regionales.

El próximo paro fue confirmado desde Bulgaria luego de una reunión entre Maturano, Juan Carlos Schmid, Juan Pablo Brey y Pablo Moyano.

Aunque Moyano padre sabía del anuncio, esa “primicia” sonó a un intento de los gremios de transporte de mostrar un polo de poder propio. Así como Schmid es candidato a futuro titular de una CGT unificada, Maturano, que conduce La Fraternidad, también aspiraría a ese sillón e incluso alentaría un sindicato único junto con los señaleros (moyanistas) y sectores disidentes de dos gremios K como la Unión Ferroviaria y Apdfa, que agrupa al personal superior y contra el que se está armando la Unión de Jerárquicos Ferroviarios.

Pablo Micheli, líder de la CTA opositora, estuvo más activo que sus aliados. No sólo se reunió con Sergio Massa, que le prometió la personería gremial si llega a la Presidencia, sino que también coordinó con el Partido Obrero una marcha al Congreso que se hará el 26, con una agenda de reclamos que incluye desde una ley contra despidos y suspensiones hasta la reapertura de las paritarias, pasando por la ocupación de toda fábrica que cierre. Si el paro de Moyano se hace el 28, Micheli correrá su protesta para el 27 como una manera de extenderla por 36 horas.

Si Cristina Kirchner, según advirtió ella misma, sólo tiene “a la pared” a su izquierda, habrá que seguir su reacción durante la semana en que se definiría uno de los principales desafíos del sindicalismo combativo: mañana se reabrirá la planta de Lear de General Pacheco luego de la reinstalación de los cinco delegados rebeldes.

La atención estará puesta en posibles reincorporaciones y, sobre todo, en la asamblea que al día siguiente hará el SMATA para desplazar a la comisión interna disidente. La izquierda denuncia que esa asamblea sería ilegal porque se haría sin los trabajadores despedidos y desafiando a un fallo judicial que ordenaba no innovar.

Anteayer, frente a la planta de Donnelly, en Garín, un encuentro del sindicalismo combativo que impulsaron las comisiones internas de esa imprenta y de Lear, donde predomina el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), se convirtió en una demostración de fuerza que no derivará en la unidad de un espectro ideológico donde aún pesan las diferencias políticas y los recelos personales.

Por ejemplo, hay un creciente escozor porque Izquierda Socialista, a través de Rubén “Pollo” Sobrero y Carlos “Perro” Santillán, mantiene sus lazos con el moyanismo y expande sus apoyos en todo el país mediante alianzas con la corriente sindical Rompiendo Cadenas (con fuerza en ATE Sur), los municipales sanjuaninos y la cooperativa Renacer, de Tierra del Fuego.

Lejos del trotskismo, Mauricio Macri comenzará en septiembre una ronda de contactos con distintos sectores sindicales para sondearlos y bajarles un discurso vinculado con la defensa del trabajo.

El que lo pilotea es Ezequiel Sabor, subsecretario de Trabajo porteño, que la semana pasada organizó una exposición en La Rural en la que habló Hugo Moyano. El camionero hace equilibrio entre los presidenciables del PJ, pero uno de sus aliados, Jorge Mancini, de los trabajadores del Ceamse, se habría definido por Pro para 2015.

Lo mismo que Dante Camaño, titular de los gastronómicos porteños, ya lejos de los pasos de su cuñado, Luis Barrionuevo, que el jueves pasado reunió a su CGT Azul y Blanca, donde hay massistas, con José Manuel de la Sota.

El macrismo tampoco es un bloque homogéneo. Así como algunos dirigentes procuran construir una “pata gremial”, otro sector de PRO, que integran abogados laboralistas vinculados con el empresariado, prepara un proyecto de nueva ley sindical para presentarle a Macri.

En esa iniciativa proponen, entre otras cosas, defender el viejo modelo, mantener las reelecciones indefinidas y desandar el camino de los fallos de la Corte que le dieron aire a la izquierda en los gremios y en las comisiones internas. Algo así como el paraíso perdido para un sindicalismo peronista tan lejos del cielo y cerca del infierno.