La soledad del Padre de la Patria

Sólo unos pocos vecinos recordaron al prócer.

Casi como un calco de la situación vivida el año pasado cuando unos pocos vecinos nos encontramos en el Parque San Martin debido a la invitación del Centro Vecinal de Ciudad de Nieva, única institución que se dignó en tomar esta posta, los allí presentes volvimos a observar, bajo un hermoso día de sol, que nuevamente no éramos más de veinte personas, tal vez esperando que a ultimo momento (antes de las 15 horas) se hicieran presente algunas autoridades, provinciales y municipales de segundo rango, algunos concejales de la capital, alguna escuela, algunos gauchos, alguna formación policial, del ejercito, algunos historiadores, tantos personajes que uno espera ver para recordar estos acontecimientos que se refieren al Padre de la Patria.

Pero desgraciadamente, nada de esto, nada, nada paso, solo resaltaba en el pequeño acto una humilde corona de flores de la entidad vecinal, que fue depositada al pie del monumento con un total sentido de dolor sumado a la recordada desaparición del prócer. Dolor porque, es triste para todos los que estuvimos presentes, volver a observar el mismo estado deplorable de aquel viejo monumento que en otras épocas, con otros intendentes, con otras autoridades provinciales sabia estar reluciente y esa gran fiesta congregaba a toda la ciudadanía de San Salvador de Jujuy y se podía ver a miles de guardapolvos blancos con sus orgullosos abanderados guiados por sus ejemplares maestros como ya muy poco se ve. Claro, ¿Cómo explicarle a un niño de estas cosas? ¿Como decirle que unos cuantos trasnochados del parlamento nacional nos cambiaron de ubicación las fechas patrias, haciendo primar lo comercial por encima de lo patrio. Los archivos de los vaivenes políticos existen y muy pocos se salvan, y no faltará el momento en que estaremos enterados de saber quienes levantaron las dos manos en el parlamento para aprobar estas aberraciones como otras tantas. Conclusión, el 17 de agosto a horas 15, no es lo mismo que el 18 a la misma hora.

A la hora 15 de hoy 17, no hubo el toque de algún clarín, pese a tener tres bandas de música, la municipal, la del regimiento y la de policía. El mástil central que acompaña al monumento, no tenía colocada la gloriosa celeste y blanca a media asta. Como constancia latente de la dejadez de quienes están en el estado municipal y gobierno provincial, la irresponsabilidad de ciertos vándalos que no respetan ni los iconos sagrados de nuestro sentir patriótico por falta de prevención policial, a todo esto se suma, por hoy, la desaprensiva conducta de un vendedor ambulante que en pleno acto, atravesó con un viejo vehículo casi destartalado y con total desparpajo, la fila entre los presente y el monumento, cuando ese enlajado no es propició para la circulación de vehículos.

Los grafitis, las manchas de pinturas, las frases obscenas, la falta del enrejado que alguna vez se dijo se haría por el municipio, el robo de algunas placas recordatorios etc.etc. “¿Cómo?”, dijo un vecino, “esto pasa porque todos se fueron a la ciudad de Libertador al acto central”. “¿Y el lunes 18?. No pasa nada. Feriado? ¿De que? Si San Martin murió el 17 no el 18”. Otro vecino exclamó, “la Patria tiene enemigos de adentro y de afuera”. “No, no puede ser que otro año más nos hagan lo mismo decía otro indignado”. Libertador lo merece, por ser un pueblo pujante, pero nosotros como cabecera de provincia y por donde también pasaron los granaderos que el General Belgrano recibió como refuerzo para el Ejercito del Norte en el encuentro con su par en Yatasto, no podemos ser tan discriminados por quienes dicen ser representantes del pueblo. Un acto parcial nos merecíamos. Esperar un reconocimiento a estas omisiones por parte de las autoridades responsables de estos actos patrios, será una utopía. Pero no deben soslayar que estos hechos alimentan la “memoria” y se acumula cuando es reiterativo. El prócer San Martín si estuviera vivo y viera estas cosas, seguramente también diría; “Padre, perdónales, no saben lo que hacen”.
Jorge Abraham Casiva.