Primero de marzo de 1817: en Humahuaca triunfa el valor de los gauchos jujeños

Bandera del Regimiento de Cuzco, tomada en la acción de Humahuaca. Se encuentra en la Iglesia de la Merced de San Miguel de Tucumán.

El combate de Humahuaca, victoria de los gauchos jujeños comandados por el coronel Manuel Eduardo Arias sobre una guarnición que se había atrincherado en la ciudad, ocurrió el primero de marzo de 1817, año en que se produjo la invasión realista más cruenta de la historia de la Guerra de la Independencia.

Humahuaca, llave de todas las comunicaciones tanto hacia el Alto Perú como hacia Orán, era un punto estratégico para los ejércitos patrios y realistas en la Guerra por la Independencia, razón por la cual ambos hicieron ingentes esfuerzos para mantenerla bajo su poder.

En 1817, el general La Serna avanza desde el Perú con el objetivo de llamar la atención y trastocar los planes del general San Martín, que preparaba en Mendoza su gran campaña a Chile.

La situación de Jujuy y Salta es dramática, abandonadas a su suerte por el Gobierno de Buenos Aires. El general Güemes y sus gauchos, entre ellos el coronel jujeño Manuel Eduardo Arias, deben enfrentar, sin auxilio nacional y con sus pueblos exhaustos, a un poderoso e implacable enemigo. En noviembre del año anterior ha ocurrido la trágica “Sorpresa de Yavi”, donde el coronel Juan José Fernández Campero ha sido tomado prisionero, mientras centenares de hombres y mujeres son ejecutados o vendidos como esclavos en Potosí, en brutal represalia por levantarse contra la autoridad del Rey.

A mediados de enero de 1817, La Serna ocupa Humahuaca, ordena fortificarla y deja en ella a parte del Batallón de Cuzco. El coronel Arias, celoso vigía de la Quebrada de Humahuaca, plantea a Güemes un plan para expulsar a los invasores y obtenida la aprobación se lanza con 150 hombres a la más gloriosa de las numerosas acciones que lo tuvieron como protagonista en la Guerra por la Independencia.

En las últimas horas del mes de febrero, Arias emprende la marcha desde San Andrés hacia Humahuaca. Lo hace debajo de una intensa lluvia, que favorece la aproximación y la posterior sorpresa.

Organizados en tres grupos que avanzan protegidos por la oscuridad, los gauchos inician el ataque al aclarar, con una descarga cerrada y el inmediato asalto al cuartel, que se rinde luego de una hora y media de lucha frenética. Algunos soldados realistas suben a un campanario y desde allí hacen un fuego eficaz que provoca dos bajas a la fuerza de Arias.

En tanto, los realistas pierden 4 oficiales y 20 soldados y se toman prisioneros a 6 oficiales y 86 soldados. Además, los de Arias toman 7 piezas de artillería, 100 fusiles, gran cantidad de víveres y materiales, así como ganado caballar y vacuno.

El historiador Emilio Bidondo en “La Guerra de la Independencia en el norte argentino” escribe que esta victoria, aunque pequeña en sí misma, adquiere proyecciones nacionales. “El gobierno central premia con cinco medallas de oro a Arias y sus oficiales Rodríguez, Portal, teniente Mariscal y Alférez Ontiveros, a los restantes se les conceden medallas de plata y a la tropa una cinta celeste y blanca para ser llevada en la chaqueta con la inscripción: Humahuaca en letras blancas. Estos premios se otorgan según propuesta y modelo elevado por el general Manuel Belgrano”.

Félix Infante en “Manuel Eduardo Arias, Guerrero de la Independencia” reproduce una carta de Güemes a Belgrano, donde elogia el valor del comandante jujeño y su gente: “Por él verá el mundo militar que tamaño triunfo es debido al valor y enérgica intrepidez de unos hombres que han jurado vencer o morir en la causa de honor. Conocerá también V.E. lo que otras veces ha dicho, que el enemigo ni aun sus espaldas tiene seguras y que en medio de sus bayonetas reina el espíritu patriótico y el fuego Santo de la Libertad. Prueba inequívoca es de esta verdad que unos hombres desarmados se arrojan intrépidos sobre los tiranos y los arrollan y destrozan. Recomiendo a V.E. el mérito de todos los oficiales que han concurrido a tan gloriosa jornada y muy particularmente el que ha contraído el bravo y benemérito comandante Arias, que con su acostumbrado empeño, supo dirigir con acierto un golpe que llena de gloria a la Nación, y de terror y espanto a los Liberticidas del Perú”.

Arias, por su parte, comunica las novedades del combate a su jefe y en un parte anexo aclara que la bandera de los realistas ganada en la acción es del Regimiento de Picoaga, “hasta el primero de marzo invencible, pero sería porque no pelearon con los gauchos”, anota, con orgullo. E inmediatamente agrega este conmovedor pedido: “Espero que su bondad se digne mandarme un Botiquín para mis infelices heridos que ni sé cómo curarlos”.

El triunfo de Humahuaca es una de las acciones más brillantes de las armas de la Patria durante la cruenta invasión de La Serna, que luego de seis meses y no menos de cincuenta combates en la jurisdicción de la Intendencia que componían Jujuy, Tarija, Salta y Orán, concluye en junio de 1817 en el total fracaso. Derrotadas por partidas de humildes gauchos, las tropas que habían sido enviadas con la arrogante orden de frustrar los planes del general San Martín y ahogar en sangre la insurgencia criolla, tuvieron que retirarse, humilladas, con enormes pérdidas humanas y materiales.

Irene Ballatore de la Redacción de El Libertario.