Con apoyo alemán, inauguraron en Jujuy albergue para estudiantes de comunidades indígenas

Mujeres del COAJ.

El Consejo de Organizaciones Aborígenes de Jujuy inauguró el Albergue Estudiantil y Centro Cultural “Gerarda Gutiérrez” en el barrio Kennedy de San Salvador de Jujuy.  Se trata un proyecto que fue concebido como una herramienta para la promoción del derecho a la educación de jóvenes indígenas de Jujuy.

La concreción del proyecto fue posible merced al aporte de la Fundación alemana “Solidaridad y Derechos Humanos”. “Es una iniciativa que al igual que la Tecnicatura en Desarrollo Indígena, tiene como objetivo mejorar la accesibilidad a los servicios educativos, favorecer mayores niveles de formación, recursos humanos profesionales y en definitiva dotar a hombres y mujeres indígenas de nuevas capacidades para incidir en los procesos de desarrollo de sus comunidades, en función de sus propios paradigmas y en el marco del diálogo intercultural”, explicó la Coordinadora del COAJ, Natalia Sarapura.

La Fundación Solidaridad y Derechos Humanos (SUM) que tiene sede en Berlín (Alemania), sus miembros Rolf-Albert Schmitz, Bergisch Gladbach y Susanne Schmitz, Köln, remitieron salutaciones al COAJ. La entidad alemana, en una conceptuosa misiva, hizo votos para que el albergue ayude a la población indígena rural a mejorar las posibilidades de acceder a la educación técnica y superior y abogó para que se convierta en un centro de comunicación y capacitación para la población indígena en general.

La Fundación puso de relieve el rol cumplido por la Coordinadora del COAJ, Natalia Sarapura y la labor de todo el equipo institucional, “por sus muchos esfuerzos para transformar la casa residencial individual en una casa albergue con centro cultural. Esperemos que la casa sea una piedrita más en el camino para apoyar y fortalecer las reivindicaciones y exigencias de la población aborigen por el reconocimiento completo de sus derechos dentro de la sociedad argentina” agregaron los referentes alemanes.

“Los centros universitarios están ubicados en la Capital Provincial y esto significa que aquellos jóvenes que decidan continuar su formación en una universidad se ven obligados a migrar de sus comunidades a la ciudad. Esto, los enfrenta a las limitaciones económicas que muchas veces se interponen como barreras definitivas que truncan proyectos de vida” explicó Sarapura.

“Para poner un ejemplo –precisó- un joven o una joven de la comunidad de la localidad de Piscuno tiene que recorrer 42 Km para llegar a la ciudad cabecera del departamento, en este caso La Quiaca. La Quiaca no dispone de instituciones universitarias, sino solamente de instituciones terciarias, como profesorados, por ejemplo. Entonces, el o la joven que pretende acceder a una formación profesional universitaria se ve obligado a trasladarse a la capital de la provincia que dista a más de 300 Km de su lugar de origen”.

Pero además afirmó que “para un o una joven perteneciente a una comunidad aborigen resulta casi imposible costearse la estadía en la Capital, a menos que cuente con algún familiar que quiera o pueda alojarlo”, por eso “la participación de jóvenes aborígenes en la enseñanza superior universitaria es mínima”.

“Esta falta de acceso a estudios universitarios trae como consecuencia la falta de recursos teórico-técnicos profesionales que ayuden a la comunidad en su propio proceso de desarrollo” agregó la titular del COAJ.

Señaló que otra situación que afecta a los jóvenes que finalmente acceden en los centros urbanos a estudios universitarios, es que “la educación universitaria no necesariamente refuerzan el vínculo de los/las jóvenes con la comunidad de origen”, pero por otra parte, “la migración a la ciudad los reubica en escenarios que muchas veces implican procesos de aculturización y pérdida de identidad”.

Ante este diagnóstico, el COAJ se propuso construir un espacio que al mismo tiempo que brinde albergue a jóvenes que llegan a la ciudad para estudiar una carrera, cumpla la función de centro de contención y acompañamiento donde se promueva la autoestima, se revalorice su cultura original y su sentido de pertenencia.

Entendemos que “de esta forma los estudiantes contribuirían a la educación intercultural, aportando elementos y visiones de su propia cultura a la vez que reforzarían su identidad como individuos. El papel de la interculturalidad es marginal en las instituciones universitarias, ya que el contenido curricular se reduce a aquellos conocimientos que la cultura occidental reconoce como legítimos. Por otra parte no se toma en cuenta que los problemas de exclusión y discriminación contribuyen a la formación de identidad del individuo del futuro profesional”, indicó Sarapura.

Con el Albergue Estudiantil y Centro Cultural “Gerarda Gutiérrez” – inaugurado recientemente- el COAJ quiere contribuir también al debate sobre Interculturalidad en la Provincia de Jujuy. De hecho se prevé que el albergue funcione además como un espacio de difusión de la cultura indígena.

Este proyecto en marcha tiene como objetivo general “fomentar la formación profesional universitaria entre los jóvenes de las comunidades aborígenes como recursos profesionales que apoyen el proceso de autodesarrollo y determinación de las comunidades constituidas en el COAJ, fortaleciendo su propio desarrollo con identidad y el vínculo con su comunidad a través de un acompañamiento relacionado a aspectos socioculturales, políticos y espirituales en una construcción intercultural del conocimiento”.

Pero también se busca “constituir un ámbito de encuentro para la difusión de la cultura indígena”.
Finalmente Sarapura destacó el apoyo de Rolf-Albert Schmitz y su fundación “Solidaridad y Derechos Humanos” porque “consustanciado con la realidad local ha promovido una asociación que hoy hace posible un anhelo de larga data”.