El lado “B” del Patrimonio de la Humanidad

Esquina de la heroica ciudad de Humahuaca.

La belleza natural en combinación con el arribo de la industria turística a mayor escala, alentaron desde 2003 a la fecha, en forma creciente, las oportunidades de negocios inmobiliarios en tierras caracterizadas por la irregularidad de papeles. “Proceso colonial”, “escrituras nulas”, “aumento de la desigualdad y de los suicidios”, son algunas de las fórmulas que científicos sociales y referentes de pueblos originarios deslizan con preocupación al describir la lucha por la posesión de la tierra en el norte jujeño.

Los atractivos paisajísticos, más la riqueza cultural e histórica, hicieron de la Quebrada de Humahuaca uno de los símbolos que la provincia de Jujuy presenta a los ojos del mundo, el cual reconoció su valor al declararla Patrimonio de la Humanidad, en un reconocimiento sellado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) el 2 de julio de 2003.

A nueve años de aquel hito, lo que llegó como un reconocimiento que potenciaba las posibilidades de progreso y la salida de la postergación para los habitantes de este paraíso jujeño, es descripto hoy por científicos sociales y comunidades autóctonas como un suceso que tuvo como efecto principal la instalación de un potente mercado inmobiliario que desencadenó una denodada lucha por la posesión de la tierra, atravesada en su mayoría por la diferencia de poder y la desigualdad de condiciones. La llegada del capital de la industria turística barrió en muchos casos a los débiles títulos de posesión de pueblos ancestrales, que conviven con las leyes del mundo occidental, pero bajo el imperio de sus propias reglas de convivencia.

Esto, que no es un descubrimiento, recobra actualidad cuando se producen cruentos sucesos como el vivido el pasado 5 de septiembre en Humahuaca, que terminó con el asesinato de Luis Darío Condorí en la pueblada que echó a una organización social capitalina de terrenos, en las afueras de la ciudad histórica.

Entonces ¿a quién pertenece la tierra en la Quebrada, y quienes se benefician con su enorme potencial?

Las comunidades originarias de la zona han prevalecido en la reivindicación de la propiedad y asumen la defensa de su territorio como la razón de su existencia. Según afirma la representante Kolla, titular del Consejo de Organizaciones Aborígenes de Jujuy (COAJ), Natalia Sarapura, la provincia carece de un mapa que defina claramente los límites de la posesión, y convergen en este escenario situaciones distintas: “Existen comunidades que están en su posesión ancestral y que de pronto aparecen nuevos dueños”, afirmó.

Por otra parte, se da el caso de tierras catalogadas como fiscales en los registros provinciales, que las comunidades reclaman al habitar allí por generaciones. Sobre este punto existe un compromiso de parte del Estado de regularización en favor de los pueblos a través de los programas PRATPAJ (Programa de Regularización y Adjudicación de Tierras a la Población Aborigen de Jujuy) y PRIPCI (Programa de Instrumentación de la Propiedad Comunitaria Indígena) cuyo avance ha sido discontinuo.

Natalia Sarapura.

“Nuestro planteo ha sido exigirle al Gobierno de la provincia que avance en la regularización de la tierra. En este sentido la declaración de Patrimonio de la Humanidad de la Quebrada de Humahuaca ha sido una cuestión coyuntural, entre otras, que ha llevado a un aumento en el valor de la tierra sin tener una política definida que garantice, por un lado, los intereses de los propios jujeños, la deuda histórica hacia los pueblos indígenas y una planificación de parte del estado en la cuestión territorial. Me parece que las últimas situaciones hacen visibles la falta de una política de estado en el tema territorial”, comentó Sarapura desde las oficinas del COAJ.

La ley nacional 26.160, de Comunidades Indígenas, en su artículo 2º suspende los desalojos que afecten a las comunidades que ostenten el dominio de la tierra. Sin embargo, Sarapura advierte que “existe una voluntad de que, como hay una ley que suspende los desalojos y que por lo tanto inhibe la posibilidad de hacer un trámite administrativo judicial, se use la fuerza y la violencia para amedrentar a las comunidades. Entonces los que se creen con derecho no van a un estrado judicial porque saben que hoy ninguna comunidad puede ser desalojada”, agregó la dirigente, que no obstante consideró como un avance hacia la regularización de la tierra a la creación del Ministerio de la Tierra y la Vivienda.

El complejo recorrido histórico de la tierra

“Yo he visto abogados de Buenos Aires realizar prescripciones adquisitivas por tierras de la Quebrada, obteniendo escrituras que son nulas”, afirma la asesora letrada e integrante del pueblo Kolla, Nimia Apaza, quien al trazar un panorama se remontó a las políticas de tierras posteriores a las luchas libertarias que libró el país durante el siglo XIX en suelo jujeño.

“Tras las guerras independentistas, la tierra se la dieron a los jefes, como el Coronel Bárcena en Volcán, donde está el pueblo Tilián, Álvarez Prado en Tilcara, o Regalado en Ocloyas. En esa etapa ellos se transforman en terratenientes y los pueblos originarios pasan a ser sus  arrenderos. Posteriormente en la puna, a fines del siglo XIX, se decide rematar las tierras, tras la batalla de Quera, cuando nosotros perdemos la posibilidad de recuperar nuestra tierra, y la compra mucha gente, generalmente de otras provincias, y otra vez, las comunidades pasan a ser arrenderas. Recién años más tarde, después del Malón de la Paz, en el año 1949 y con el decreto 18.340 del Gral. Juan Perón, se consigue la expropiación de las tierras desde La Quiaca hasta Humahuaca”.

Nimia Apaza.

En ese momento, según explica Apaza, se avanza en la entrega de títulos de propiedad privada a los pueblos que habitaban la tierra. “La gente empieza a recibir títulos privados. Horacio Guzmán en la década del ´60 es quien hace entrega de muchos de ellos”, explicó.

Sin embargo, ese trámite inicial que intentó introducir en un marco de legalidad a los terrenos, rara vez fue continuado hasta el momento de formalizar las escrituras. “Inclusive la gente los devolvía en algunos casos porque les generaba conflictos a la hora de la división de la tierra. Los dejaban en Fiscalía de Estado porque los hacían pelear. Zonas como Cangrejillos quedaron como propiedad comunitaria”, comentó Apaza.

Tras esto, sobrevino el siglo XXI y con la declaración de la UNESCO la mira se posó en los terrenos quebradeños. “Empezaron con la Declaración de Patrimonio de la Humanidad, la tierra subió de precio, y yo vi abogados de Buenos Aires y a algunos funcionarios de los gobiernos locales que venían a sacar títulos, a hacer juicios de prescripción adquisitiva, para poder vender esas tierras a gente de afuera, desalojando a nuestra gente. Hace dos años, sin ir más lejos, una organización social les prendió fuego a unas casas para construir viviendas”, agregó la dirigente indigenista.

Y describió sobre la situación actual: “La gente necesita desesperadamente gente honesta que los asesore y los proteja. Hay juicios que no corresponden, que dan lugar a escrituras nulas. Es muy violento y hay mucha gente que está haciendo esto y se viene incrementando. Las defensorías de pobres no tienen ni capacidad suficiente, ni tiempo ni suficientes profesionales. Encima si hay una propiedad de por medio tampoco son pobres, entonces tampoco los incluye.  Los jueces penales están tan ocupados que solo atienden los casos de detenidos y muertos; cuando le quitan un pedazo de tierra a la gente no pueden ocuparse, le dan prioridad a otra cosa”.

Una transformación desigual

Un aspecto que excede a la cuestión de la propiedad de la tierra, es el impacto social que la declaración de la UNESCO causó en la sociedad local. Así, al incesante arribo de “colonos” que tensaron la disputa por las hectáreas quebradeñas, se suma la transformación de la vida local en base a un proceso puso a la población local al servicio del proyecto y no a la inversa Esta visión es compartida desde las ciencias sociales por el doctor en Antropología Ricardo Slavutsky, coautor del libro “Patrimonio en el Norte Argentino, Otras Historias”, quien señala que “hubo un quiebre”. “Esto no es necesariamente ni malo ni bueno, el tema es que se produjo en condiciones sociales muy desiguales”, sostiene, graficando la relación de poder que puede advertirse en todo el proceso. “No es lo mismo para el gerente de una empresa de turismo poderosa que pone un hotel, asistir a una reunión donde supuestamente se va a dar legitimidad a todo esto, que para un pastor de cabras u ovejas que vive en el monte. La participación siempre está mediada por estas condiciones materiales y es el estado el que tiene la responsabilidad de equilibrar la situación”, explicó.

Indagando en el fondo de la cuestión, Slavutsky señaló que este proceso se enmarca en los proyectos turísticos que abarcan circuitos temáticos y “que no son inocentes”. “Tiene que ver con una de las formas de expansión del capitalismo flexible que convierte en mercancía los tiempos de ocio. La quebrada de Humahuaca se inserta ahí. Implican grandes capitales, se requieren muchas nuevas condiciones y se pone a la sociedad local al servicio de esos proyectos y no a la inversa, con una relación de poder diferencial. No hay mucha ciencia en esto”, expresó en relación al poder económico que condiciona todo el proceso de transformación para los pueblos de la quebrada.

En este contexto, el antropólogo observó que las condiciones indeseadas se reproducen en lo cotidiano y las sufren los sectores más débiles. “En pequeña escala, se torna complejo porque tenés historias y miserias que en lo cotidiano son muy graves. Yo no hice un estudio en ese sentido, pero uno tendría que relacionar el aumento perceptible de los suicidios en el caso de la Quebrada de Humahuaca, con este tipo de situaciones. La gente local siente que viene un mundo esplendoroso, con riquezas, como se ve en la televisión, solo que está cercano y es inaccesible. Esta es una situación muy desequilibrante para todos”, reflexionó.

Como define el antropólogo, si la declaración como Patrimonio de la Humanidad de la Quebrada de Humahuaca estaba planteada como una solución mágica, está claro que no funcionó. “No hay contra fácticos en la historia, no se puede saber cómo se tendría que haber hecho bien, pero está claro que, con algunas consecuencias buenas, la desigualdad en el norte aumentó”.

 

4 Responses to El lado “B” del Patrimonio de la Humanidad

  1. salvador

    El turismo es muy buen negocio en la Quebrada pero no ha solucionado el tema del desempleo ni mejorado el tema de la vivienda y los conflictos sociales existen como en todas partes: alcoholismo, drogas, inseguridad, educación y salud. Gráficamente se ve hoteles de cinco estrellas y escuelas y hospitales de menos de una. No existe una planificación estratégica para armonizar el desarrollo económico y social de esta zona. Municipios y gobierno de la provincia parecen que no trabajan en forma conjunta.

  2. fernandito

    Turismo…. el único que está haciendo negocio a lo bestia ES (desde siempre) “SALTA”
    porque los jujeños los vemos pasar…..
    hasta una combi con artesanias que viene persiguiendo (o espera) a las delegaciones de turistas que traen los salteños….

    estaciona justo al frente de la galeria que está al lado del obispado no paga impuestos, garantiza que los turistas le compren a ellos y embroman a los artesanos jujeños que estan allí TODO EL AÑO…..

    son unos vivos de aquellos….

  3. Giuly Asti

    Soy de Panamá y estudié en La Plata, hace 27 años estuve en la Quebrada conociendo, lugar precioso, me da mucha lástima leer este articulo donde a los lugareños se les quita su vivienda, sus tierras y todo, por el famoso “modernismo”, si las cosas se hicieran en forma transparente, habria lugar para todos, guardando los debidos respetos que cada uno se merece, pero, el poder que da el dinero, todo lo daña y he aqui como, aquellos cuyos abuelos les legaron eso, hoy lo pierden sin derecho a nada y sin nadie que los defienda, felicito a la Licenciada Apaza por su labor de ayuda de los mas indefensos, Dios este con usted y la guie.

  4. Silvia Vilte

    Siempre hubo complicidad de todos los niveles de gobierno para que se desencadenen estos impactos, sin dudas las comunidades locales son las mas perjudicadas en la tenencia de la tierra.Ha crecido la plaza turística pero el desarrollo territorial con equidad social esta muy lejos. Se ha disparado el negocio inmobiliario y especulativo que muchas veces es fomentado por las mismas intendencias de la región. Lamentable situacion que opone a los mismos pobladores entre ellos, lo que sucede en el Barrio Sumaj Pacha donde Tilcara y Maimara se disputan votos e impuestos.