La prevención de desastres,
tema que se incorpora a las
políticas de desarrollo

Mónica Boero.

Mónica Boero.

Jujuy – La Secretaría de Planificación del Ministerio de Infraestructura y Planificación de Jujuy viene impulsando las acciones necesarias para incorporar la Estrategia de Prevención del Riesgo de Desastres a las Políticas de Planeamiento y Ordenamiento del Territorio de la Provincia y ejecutarlas en el marco del Plan Estratégico Territorial (PET).

Antecedentes

En tal sentido, la titular de la mencionada secretaría jujeña, Mónica Boero, recordó que en el ámbito de la Subsecretaría de Planificación Territorial de la Inversión Pública, del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, desde agosto del 2006 hasta diciembre de 2009 se ejecutó el Proyecto PNUD Arg 05/020  Programa Nacional de Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres y Desarrollo Territorial. A partir de esa fecha, el programa se incorporó como componente del Plan Estratégico Territorial  financiándose su ejecución con recursos presupuestarios de la Subsecretaria.

Este programa tiene como objetivo promover la incorporación, en todas las políticas de desarrollo y ordenamiento territorial del nivel nacional y provincial, de la reducción  del riesgo de desastres (inundaciones, deslizamientos, terremotos, por ejemplo), teniendo como objetivo central disminuir drásticamente su ocurrencia y los efectos perjudiciales.

El programa, afirmó, se inserta en un contexto de cambio conceptual en el abordaje de esta problemática. Desde hace ya más de una década se viene trabajando a nivel internacional en la identificación de las causas que llevan a esos desastres, de modo de pasar de un esquema coyuntural emergencista y asistencial a la gestión integral, incorporando la reducción del riesgo de desastres a la estrategia de desarrollo territorial sostenible.

En este nuevo abordaje, la incorporación de la dimensión del riesgo en el proceso de planificación del desarrollo territorial y la inversión pública significa internalizar las amenazas de origen natural y antrópico existentes en el territorio, lo que significa incluirlas como elementos a considerar en el momento de definir el escenario  sobre el cual se desea actuar para planificar su desarrollo sostenible.

De esta manera, será posible reducir ó controlar, durante el proceso de ejecución de los Planes  y Programas  de Desarrollo en ejecución, las consecuencias negativas  de los desastres resultantes de su manifestación.

En coordinación con el Programa  Nacional de Reducción del Riesgo de  Desastres, mencionado precedentemente, se iniciaron las acciones necesarias para elaborar un Plan de Acción  cuyo producto esperado será la Formulación de un Programa de Reducción del Riesgo de Desastres y Adaptación al Cambio Climático a ejecutar en la Provincia de Jujuy.

Asimismo, la ingeniera Boero acotó que es propósito de la Subsecretaria de Planificación Territorial de la Inversión Pública capitalizar esta experiencia, a modo de prueba piloto  para luego aplicarla en la Región del NOA y Cuyo, como paso previo a su proyección a todo el ámbito nacional.

Actividades

En primer lugar, y a partir de la información disponible por el programa, se elaboró un borrador de trabajo basado en los datos relevados oportunamente sobre las características ambientales  de la provincia, el cambio climático y el riesgo de desastres, lo que permite llegar a un cuadro de situación expeditivo, en el brevísimo plazo.

Para graficar la importancia de la información incluida en el borrador, es atinado recordar un tramo de ella.

La provincia de Jujuy abarca tres provincias geológicas: Puna, Cordillera Oriental y Sierras Subandinas. Un perfil transversal levantado de oeste a este, muestra hacia el Oeste la Cordillera Volcánica Occidental que separa al territorio jujeño de Bolivia y Chile. Dicha cordillera está compuesta por grandes estratovolcanes que superan los 5.000 m de altura.

La mayor parte de su extensión está ocupada por la Puna, altiplano de 3.800 m de promedio. que se prolonga en los países limítrofes, donde recibe el nombre de Altiplano Boliviano y Puna de Atacama en Chile. Árida, con un clima riguroso de escasas precipitaciones anuales, abarca 55% del territorio y al 6,4% de la población.

La geología de la Puna es en gran parte volcánica, pasando de una composición que alcanza un 100% a lo largo de la cadena volcánica occidental hasta perderse en el borde oriental, en la depresión de Guayatayoc y su prolongación al norte y sur. La Puna se encuentra enmarcada entre la ya mencionada cadena volcánica y las sierras tectónicas del Este que la separan de la Quebrada de Humahuaca.

La orogenia andina del Terciario, modeladora del territorio argentino, influyó grandemente en Jujuy, ya que los violentos empujes provenientes del oeste elevaron en conjunto al bloque puneño a gran altitud, sometiéndolo a dislocaciones que formaron las cuencas y sierras interiores, mientras que los bloques de rocas y mantos sedimentarios adosados al borde oriental fueron fracturados y sobreelevados, conformando la actual Cordillera Oriental o Precordillera Salto-Jujeña.

La Puna se caracteriza además, por la presencia de fosas en subsidencia que contienen salares, salinas y lagunas. Las principales son: la que contiene los salares de Cauchari–Olaroz, la de Guayatayoc-Salinas Grandes (portadores de depósitos de evaporitas económicas) y la fosa que contiene la Laguna de Pozuelos.