Las heladas congelaron
sonrisas en el Gobierno

Ministro Díaz Benetti.

Ministro Díaz Benetti.

Jujuy – Las inmensas perdidas por las heladas pusieron sobre la mesa la falta de políticas efectivas para la producción frutihortícola de Jujuy.

La gestión del ministro de Producción, Walter Díaz Benetti enfrenta su peor momento, en medio de las protestas y lamentos de los productores frutihortícolas, arruinados por una de las peores heladas de las que se tenga recuerdo en la provincia.

Aunque aún no se conocen cifras precisas sobre el desastre, funcionarios de la cartera productiva aseguran haber recorrido gran parte de las áreas afectadas y admiten que los daños son cuantiosos, pero lo único concreto es que se sigue evaluando la situación y aún no se declaró emergencia alguna. Hasta ahora solo se escucharon reproches de los funcionarios a los hombres de campo por la “tozudez” de producir más tomate del que admite el mercado y en tiempo de frío, en una especie de “timba”, que el Gobierno no aprueba. También se escuchó la remanida advertencia que no hay que hacerse ilusiones con la teta del Estado. “El Estado no es tutor”, se ocupó de aclarar desde un principio el secretario de Desarrollo Productivo, Héctor Pérez, molesto por los llantos de los agricultores que mostró la TV.

El ministro Walter Diaz Benneti, funcionario cuestionado por el poco interés en la gestión y las prolongadas ausencias de la provincia, tuvo que salir del mutismo ante tanto griterío. Estuvo en Chile hablando de emprendimientos mineros conjuntos y hoy se mostraría al lado de representantes del agro, diputados y otras autoridades anunciando alguna clase de medida de ayuda dirigida a los horticultores arruinados. Al encuentro fueron citados representantes de las áreas impositivas para que asesoren sobre qué tipo de exención se podría instrumentar, la que no sería significativa a juzgar por lo que ya advirtió Pérez: no hay recursos y seguramente no será lo que quieren los agricultores.

El frío corrió velos y volvió a mostrar una manera de entender los problemas del sector privado de Jujuy que poco margen deja para el optimismo, ante la percepción que quienes llevan el barco poco saben sobre qué hacer con él.