Reclaman en Humahuaca
el cuidado de un sitio
arqueológico importante

Jujuy – Vecinos del Pueblo Omaguaca reclamaron al Gobierno de la Provincia y a la Municipalidad de Humahuaca, el cuidado, limpieza y preservación de asentamientos, del sitio arqueológico Santa Bárbara, que fuera investigado en la década de los ’90 por el arqueólogo Axel Nilsen. Miembros del pueblo originario, hicieron tareas de limpieza el 20 de este mes, coincidiendo con el Día del Amigo  y relataron parte de su historia.

El sitio tiene una antigüedad de unos 1.500 años y quienes reclaman fundamentan su acción en la progresiva destrucción del lugar, ante “la falta de políticas públicas” de los organismos provinciales y municipales involucrados en el caso y piden la preservación de este importante patrimonio cultural.

Aldo Darío Gutiérrez Burgos, residente omaguaca en Uquía, en un extenso documento, ilustrado también con fotografías, evidencia su interés por la Waka Santa  Bárbara, su valoración del sitio e indirectamente de la principal responsabilidad del intendente Marcos Medina, a quien acusa de incumplimiento de históricas promesas, de cuando era concejal.

Solicitan que se dé a conocer el convenio firmado con el arqueólogo, un inventario de las piezas encontradas y su destino actual y las conclusiones científicas y técnicas elaboradas por Nielsen, quien excavó el sitio en 1997, en un proyecto que avaló en esos años Marcos Medina y el polémico Norte Chico, orientado por el ingeniero Luis María Noceti, actual funcionario en la presa de Yaciretá.

El extenso informe de Aldo Burgos, cuestiona “el abandono del Estado Provincial sobre propiedades de gran importancia para la investigación científica, histórica, patrimonial y sociocultural que menciona en todas sus normas como de su pertenencia (Art. 1° Ley 3866/82), como en este caso los Sitios Arqueológicos o Wakas de nuestros abuelos, pero que no los cuida, no protege, no preserva, no limpia, no concientiza sobre el valor de los sitios arqueológicos, ni del cumplimiento de sus leyes a sus diversos funcionarios provinciales”.

Aseguran que, por el contrario, “permite la usurpación, destrucción y asentamiento en el sitio, permite la construcción descontrolada urbanizando el mismo lugar; permite que se hagan caminos y se saquen áridos y piedras para construir edificios gubernamentales y permite que personas desconocidas tiren escombros y basura y quemen la basura”.