Engaños de presos
para conseguir dinero
o créditos telefónicos

Penal N° 1 del barrio Gorriti.

Penal N° 1 del barrio Gorriti.

Jujuy – El director del Servicio Penitenciario de Jujuy, al referirse a las llamadas en donde algunos detenidos utilizan diversos ardides para hacerse de créditos en sus celulares o bien efectúan amenazas a distintas personas, sostuvo que “las comunicaciones son un derecho” pese a lo cual y ante las denuncias, tratan de evitar nuevos ilícitos, controlando a los presos.

En términos generales, el funcionario penitenciario, manifestó que los recursos que utilizan los reclusos “hace años que se vienen utilizando”. Luego describió risueñamente que se trata de un modus operandi en donde se desarrolla una verdadera obrita de teatro.

El detenido llama a un determinado número y en cuanto es atendido felicita a la persona por haber obtenido un premio importante y empieza la charla para la “entrega del premio”.

Las cosas no siempre funcionan tan fácilmente. A veces debe entrar en escena un “escribano”, que corrobora el anuncio. Generalmente con eso basta, así que la persona estafada brinda su número de documento, se aviene a comprar tarjetas para celulares (ya que se inventa un vínculo con alguna de esas empresas), raspa y pasa el número a los presidiarios y hasta quizá se gasta en un remís para llegar hasta la oficina o el sitio en donde “se le hará entrega del premio”.

El director de la cárcel mencionó que “se intenta llevar un control, con el personal del establecimiento, pero no siempre resulta eficaz”. Por otra parte mencionó restricciones de las empresas telefónicas, que a primera vista parecen bien encaminadas. Cuando alguien llame desde un establecimiento carcelario, al recibir la llamada se le indicará desde donde proviene y se le preguntará  si acepta la llamada… El resto corre por cuenta de quien recibe la comunicación y de su “olfato” o inocencia.

Engaños de presos

para conseguir dinero

o créditos telefónicos

Jujuy – El director del Servicio Penitenciario de Jujuy, al referirse a las llamadas en donde algunos detenidos utilizan diversos ardides para hacerse de créditos en sus celulares o bien efectúan amenazas a distintas personas, sostuvo que “las comunicaciones son un derecho” pese a lo cual y ante las denuncias, tratan de evitar nuevos ilícitos, controlando a los presos.

En términos generales, el funcionario penitenciario, manifestó que los recursos que utilizan los reclusos “hace años que se vienen utilizando”. Luego describió risueñamente que se trata de un modus operandi en donde se desarrolla una verdadera obrita de teatro.

El detenido llama a un determinado número y en cuanto es atendido felicita a la persona por haber obtenido un premio importante y empieza la charla para la “entrega del premio”.

Las cosas no siempre funcionan tan fácilmente. A veces debe entrar en escena un “escribano”, que corrobora el anuncio. Generalmente con eso basta, así que la persona estafada brinda su número de documento, se aviene a comprar tarjetas para celulares (ya que se inventa un vínculo con alguna de esas empresas), raspa y pasa el número a los presidiarios y hasta quizá se gasta en un remís para llegar hasta la oficina o el sitio en donde “se le hará entrega del premio”.

El director de la cárcel mencionó que “se intenta llevar un control, con el personal del establecimiento, pero no siempre resulta eficaz”. Por otra parte mencionó restricciones de las empresas telefónicas, que a primera vista parecen bien encaminadas. Cuando alguien llame desde un establecimiento carcelario, al recibir la llamada se le indicará desde donde proviene y se le preguntará si acepta la llamada… El resto corre por cuenta de quien recibe la comunicación y de su “olfato” o inocencia.