La risa de Savid

El cartel que da cuenta del financiamiento del Estado nacional en una obra que pagaron particulares.

El cartel que da cuenta del financiamiento del Estado nacional en una obra que pagaron particulares.

El presidente de Agua de los Andes parece haberse salido, una vez más, con la suya, demostrando que en Jujuy es muy fácil atropellar los derechos de la gente y no dar explicaciones sobre lo que se hace con el dinero ajeno.

Dicen que el presidente de la empresa estatal Agua de los Andes es –como buen cordobés- un hombre de buen humor. No sería éste un dato intrascendente sobre el temperamento de un funcionario de segunda línea del Gobierno provincial si no fuera porque Savid ya lleva más de seis meses burlándose de todos los vecinos de las 40 Viviendas de Prensa, que con grandes sacrificios pagaron obras de cloacas que no solo aparecieron después como subsidiadas por el Gobierno nacional, sino que no se terminan nunca.

Savid se ríe. Al lado, el ministro de Infraestructura, Fernando Frías. (Archivo).

Savid se ríe. Al lado, el ministro de Infraestructura, Fernando Frías. (Archivo).

El contrato que los vecinos suscribieron con la empresa data de agosto de 2008 y a través de descuentos en las boletas de agua, se cobraron los 1200 pesos por frentista que demandaba la construcción de la red troncal.

La cooperativa “La Jujeña”, sin ninguna experiencia en esta clase de obras, fue la elegida por el dedo del risueño Savid. Así, los trabajos comenzaron pero fueron un tormento para los vecinos, ya que no solo duraron mucho más tiempo de lo esperable sino que significaron roturas en la red de agua potable que, como en el caso del pasaje Walter Abascal, hasta el día de hoy no fueron reparadas y los usuarios se proveen por una manguera tendida sobre las veredas.

Hace poco más de un año y en plena campaña electoral, la construcción de las cloacas fue lanzada con un pomposo acto que presidieron el vicegobernador Pedro Segura, el titular de Agua de los Andes Rogelio Savid y el entonces presidente del Instituto de Vivienda y hoy concejal Luis Cosentini, jujeño pero también como Savid, hombre de risa fácil.

Segura pudo sacarse fotos al lado de gente sonriente en medio de una campaña electoral, pero la alegría no duró mucho ya que Savid, con el humor que lo caracteriza, mandó a colocar un cartel de obra anunciando que a las cloacas las pagaba la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. A partir de ese “chiste”, los reclamos de los vecinos para que Agua de los Andes dé explicaciones razonables sobre adónde fue a parar la plata que pusieron, se estrellaron contra la cerrazón del funcionario. El mismo destino tuvo la propuesta de que el dinero puesto para la red troncal se utilizara en las conexiones domiciliarias. “Yo puedo hacer lo que quiero con la plata que manda la Nación”, se lo escuchó decir.

Tras una tumultuosa reunión en el barrio, el entonces presidente del Instituto de Vivienda ofreció sus buenos oficios para desactivar el conflicto, anunciando que a manera de compensación por los dineros que se cobró Agua de los Andes, el organismo provincial se haría cargo de las conexiones domiciliarias, lo que terminó siendo un cuento chino.
Nada de lo prometido hizo Cosentini, quien ahora –desde su banca en el Concejo Deliberante- ni siquiera atiende por teléfono a los damnificados.

Lo último que supieron los vecinos fue que la obra presenta problemas que impiden habilitar el servicio. Inspectores de Agua de los Andes que anduvieron por el barrio hace algún tiempo, fruncieron el seño mirando las cámaras de inspección. De “La Jujeña” no quedan rastros. Tampoco de la plata que salió del bolsillo de los vecinos. Los pozos ciegos rebalsan y los desechos cloacales corren por las calles. Los chicos juegan en las calles y chapotean en esas aguas. Savid se ríe en su despacho. ¿Alguien más se ríe con él?

One Response to La risa de Savid

  1. Este Savid es un caradura que no se por que el gobernador lo sostiene. Lo del barrio de Prensa es una choreo. Que se ría nomas, en cualquier momento algún loquito le va a sacar la risa de un plumazo, por no decir de una trompada en su prominente nariz de Pinocho