Bombero se hizo cargo
del cuádruple crimen

Primero mató accidentalmente al nene de dos años. Y como no pudo contener al padre del chico y al dueño de casa, que enceguecidos por el dolor amenazaban con matarlo, los ultimó. Mientras acomodaba los tres cuerpos dentro de la humilde vivienda, llegó la mamá del pequeño, a quien recibió con un disparo que terminó con su vida. A esa altura, ya eran cuatro los cuerpos. Los colocó uno encima del otro sobre una cama elástica de hierro, sin colchón y los prendió fuego. Por su trabajo, sabía mucho de incendios y aplicó sus conocimientos a la hora de realizar una pira de cremación perfecta. Los peritos estimaron que en la casa la temperatura superó los 1200 grados.

El relato parece extractado de un guión cinematográfico. Pero se trata de la descripción minuciosa de los hechos que habría sido realizada por el bombero Franco Emanuel Olguín de 23  años  en el Juzgado de Instrucción 3, a cargo del juez Eduardo Gutiérrez. En la declaración, habría confesado la autoría material del cuádruple homicidio ocurrido el 13 de abril pasado en una finca del Remate Chico, en Palpalá.
Según fuentes judiciales, el hombre, que está detenido en el Penal de Gorriti, se hizo cargo de las muertes, dando detalles del hecho que conmociona a la opinión pública jujeña.

El 13 de abril, en un horario que no pudo ser precisado con exactitud, Olguín se dirigió en bicicleta a la casa de Adolfo “el aviador” Gutiérrez, ubicada en una finca de El Remate Chico. Llevaba una carabina calibre 22 que Gutiérrez le iba a limpiar. Cuando examinaban el arma, al bombero se le escapó un disparo que fue a impactar en el cuerpo de un nene de 2 años, quien llegaba al lugar en un caballo junto a su padre, Jorge Valeriano. Cuando Gutiérrez y Valeriano comprobaron que el niño había muerto instantáneamente, descargaron toda su ira contra el bombero, quien al sospechar que su vida corría peligro, disparó por la espalda al “aviador” cuando éste iba a buscar un arma para ajusticiarlo. Siempre según el relato del presunto homicida, Valeriano intentó guarecerse en la vivienda, pero fue alzando por un tiro letal.

El bombero sostuvo que tras el sangriento incidente entró en “shock” por espacio de dos horas, hasta que cerca de las 18 observó que llegaba a la casa Rosario Quiroga, esposa de Valeriano y mamá del nene, a quien mató a sangre fría.

Luego de acomodar los cuatro cuerpos uno encima del otro sobre una cama de hierro, prendió fuego.

Al día siguiente, cuando los policías descubrieron el macabro cuadro coincidieron en su asombro con los peritos que trabajaron en la escena del crimen.

De las pericias surgió que los cuerpos estaban calcinados. Los restos óseos se habían “cristalizado” al punto que cuando los tocaban se transformaban en cenizas.

Pasaron algunos días hasta que se produjo la detención del presunto asesino. No obstante la confesión del hombre, que era chofer del cuerpo de bomberos voluntarios de la ciudad siderúrgica, la justicia no cerró la investigación porque sospecha, podría haber otra persona involucrada en el horroroso hecho.