
Bendición de la bandera nacional, 25 de Mayo de 1812.
Al hacer jurar la bandera celeste y blanca que había enarbolado por primera vez a orillas del río Paraná, el General vaticinó que los jujeños tendrían siempre un motivo más para conmemorar el 25 de Mayo.
Como lo predijo el general Manuel Belgrano, la conmoración del 25 de Mayo tiene en Jujuy un significado especial. No solo se evoca el primer grito de libertad de la Patria sino la bendición y jura de la bandera argentina, solemne ceremonia que tuvo lugar el 25 de mayo de 1812 en la plaza que lleva el nombre del prócer.
El historiador Joaquín Carrillo relata que aquel día histórico, en presencia de los vecinos y ejército, la enseña fue aclamada y escoltada al son de marchas entusiastas hasta los balcones de la Casa Municipal, donde fue enarbolada y saludada por baterías, en medio del alborozo de un pueblo generoso que “olvidaba en un instante sus decepciones de tantos meses para entregarse al regocijo y a las expansiones por el porvenir de la Patria”.
La bendición estuvo a cargo del arcediano Juan Ignacio de Gorriti, vicario del ejército patriota y representante de Jujuy a la Junta Grande.
“Belgrano, con su austeridad y empeño de propagandista celoso, levantó su voz entre aquellas multitudes y las alentó en el mantenimiento de sus fuerzas en beneficio de la causa común”, evoca Carrillo.
“El 25 de Mayo –expresó el General- será para siempre un día memorable en los anales de nuestra historia y vosotros tendréis un motivo más de recordarlo cuando en él, por primera vez, veis en mi mano la Bandera Nacional que ya os distingue de las demás naciones del globo… No olvidéis jamás que vuestra obra es de Dios; que él os ha concedido esta bandera y que nos manda que la sostengamos”, les dijo a los jujeños.
El Gobierno de Buenos Aires desaprobó la conducta de Manuel Belgrano, como lo había hecho cuando enarboló la bandera recién creada en Santa Fe. Pero el General la guardó, prometiéndose exhumarla cuando llegara una victoria, la que no demoró en darse en septiembre de ese año, en Tucumán.
Miguel Angel Vergara sostiene que el fervor patriótico que despertó el juramento levantó el ánimo del ejército, cuyo fruto se vio después en los triunfos de Tucumán y Salta.
Fuentes: Carrillo, Joaquín: “Jujuy. Apuntes de su Historia Civil”, Buenos Aires, 1877.
Vergara, Miguel Angel: “Compendio de la Historia de Jujuy”, Jujuy, 1968.
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