Caso Zambrano: se impuso la
tesis del crimen pasional

Fiscal Liliana Fernández de Montiel.

Fiscal Liliana Fernández de Montiel.

La fiscal Liliana Fernández de Montiel basó su acusación a Roque Fernando Chauque en el testimonio de Luciana Fernández, parte del triángulo amoroso que dio lugar al conflicto entre los hombres y luego al asesinato del periodista. Humillaciones y frustración –concluyó- dispararon la agresividad del homicida, para quien solicitó una condena de 16 años de prisión.

En un extenso alegato expuesto durante la última audiencia del juicio oral y público, la fiscal comenzó por reconstruir los hechos que desencadenaron el homicidio del periodista Juan Carlos Zambrano, la madrugada del 19 de marzo de 2008, en la puerta de la vivienda que éste alquilaba en la avenida Párroco Marshke de la capital jujeña.

Explicó que Zambrano murió por las graves heridas que le provocó el disparo de un arma calibre 22 accionada por Roque Fernando Chauque, experto en tiro y remisero.
Por otro lado, aseguró que al momento de los hechos Zambrano y Fernández se encontraban recuperando la relación amorosa, que venía de una crisis por el romance con Chauque, infidelidad de la que estaba al tanto el periodista. Corroboró la fiscal este dato con las numerosas llamadas y mensajes de textos enviados horas previas por la víctima a la mujer en términos de mucho afecto. Incluso reveló que en una de esas comunicaciones, el periodista le pedía a Fernández que se realizara una ecografía para saber si estaba embarazada y que si no lo estaba, buscarían atención médica para engendrar un hijo.

Una de las pruebas a las que más aludió en su alegato la fiscal fueron las sábanas de llamadas telefónicas, que revelaron numerosas comunicaciones entre el imputado y Luciana Fernández el día anterior al asesinato. Para Fernández de Montiel, estas llamadas de Chauque demuestran que él quería encontrarse con la mujer para “decirle algo y terminar”.

Lo que también quedó acreditado para la funcionaria es que Zambrano y su asesino se encontraron horas antes del hecho, la noche del 18 de marzo, cerca de la casa de Fernández en el barrio Mariano Moreno. La joven estaba conversando con el remisero cuando apareció el periodista y se desencadenó el enfrentamiento. En esa fuerte discusión, el jefe de Noticias amenazó a Chauque con hacerlo “meter en cana” y plantarle drogas en el auto, lo que fue respondido con la invitación a “pelear como hombres”, pero no hubo contacto físico. Así empezó a gestarse la idea de agredir a la víctima, afirmó la fiscal.

Roque Fernando Chauque.

Roque Fernando Chauque.

Según el alegato, después de este incidente Zambrano y Fernández fueron a inmediaciones del domicilio del acusado y el periodista la incitó a llamarlo para que salga, lo que no ocurrió. A las 0,15 o 0,30, la mujer fue dejada en su casa, lo que está corroborado por el testimonio de una vecina, que dijo haber visto a la pareja discutiendo en el auto de él. Desde las 0,45, el comunicador empezó a llamar a su novia y después de varios intentos ella lo atendió; entonces le dijo que todo estaba bien y que iban a perdonarse mutuamente, refirió la fiscal quien además reveló que a esa hora Fernández mandó un mismo mensaje a los dos hombres, diciendo: “en tres horas vení a mi velorio”.

Fernández Montiel expuso que a la una y media, la pareja se reencuentra con lo cual se desvirtúa el testimonio de Elizabeth Aparicio –amiga de Zambrano-  que dijo haber mantenido una larga conversación por teléfono con él a la misma hora.

Describió que tras aproximadamente diez minutos de viaje hasta la casa de Párroco Marshke, conversan unos minutos, la víctima se baja del auto pero se vuelve para decirle “bajás o no” y es entonces cuando la mujer escucha el disparo. “Ella va hacia el lado del conductor, dice que Zambrano va como agachado y lo individualiza a Chauque, que a la altura del capot hace el segundo disparo y ella le dice: pará, que te vas a mandar un moco. La testigo dice que ha visto el arma y que forcejea con el agresor y lo empuja hacia la calle, lo tironea de la chomba y Chauque huye por Párroco Marshke. Ella se dirige hacia Zambrano, que estaba en la parte posterior del auto, lo sostiene y pide auxilio al vecino Bárcena; cae pero aún está con vida”, relató la fiscal.

Subrayó que estos dichos se compadecen con todas las pericias de balística y las manchas de sangre que quedaron en la vereda y en el automóvil de la víctima, con lo cual el itinerario que describe la mujer está corroborado. También destacó la fiscal que no se encontró sangre ni en el interior del vehículo ni dentro de la casa.

En otro orden, indicó que las pericias balísticas revelan que los dos disparos salieron de la misma arma, un revolver calibre 22 largo, con lo cual descartó la presencia de un co-autor.

No hubo montaje

Más adelante, la fiscal estimó que el testimonio de Luciana Fernández queda corroborado por la información del médico forense Guillermo Robles Abalos, quien dijo que la víctima pudo haberse desplazado hasta 15 segundos después del disparo, tiempo que –aseguró- es compatible con el relato de los vecinos Bárcena, quienes fueron los primeros en llegar a la escena del crimen y pidieron ayuda a la Policía a la hora 1:56.

“Cotejada cada una de las constancias y pericias, se confirma que la hora y el lugar fue tal como lo relató Luciana Fernández y esto descarta de plano que haya habido un montaje y que Zambrano haya sido atacado en otro lugar”, infirió.

En otro orden, Fernández de Montiel reforzó su acusación contra el remisero mencionado la prueba de parafina que arrojó la presencia de pólvora en la mano izquierda. También refutó el argumento de la defensa en cuanto a que por tratarse de un tirador profesional, la presencia de pólvora en las manos es algo habitual, al recordar que en su declaración Chauque señaló que la última vez que practicó tiro fue el domingo 16 de marzo y que ese día se bañó dos veces.


Defensa del testimonio
de Luciana Fernández

Luciana Fernández.

Luciana Fernández.

La fiscal defendió la veracidad de la testigo principal, remarcando que la mujer fue examinada durante horas, “sometida a careo, condenada por mentirosa, hostigada por las partes que pretendían hacer pasar que ciertas desprolijidades eran falso testimonio, imperfecciones en los detalles que no hacen a lo esencial”, definió.
“Ensamblando el testimonio de Luciana Fernández con el resto de las pruebas, su relato fue efectivamente lo que pasó: Chauque produce la muerte de Zambrano”, agregó.

En otro momento de su alegato, la fiscal abordó la postura defensiva del acusado y dijo que la pericia y el estudio psicológico efectuados al remisero dan por tierra con su versión que perdió la memoria después de haber sido abordado esa noche por desconocidos que lo golpearon y amenazaron en nombre del comunicador. “A este relato no lo pudo probar y no lo puede probar porque no sucedió”, aseguró la fiscal quien también cuestionó que en vez de denunciar a la policía la supuesta agresión, el imputado se fue a dormir a su casa. Por otro lado –subrayó- el informe de los médicos arrojó que Chauque no tenía los golpes que dijo le propinaron los desconocidos.

La funcionaria también citó como prueba más de que el acusado estuvo en el lugar de los hechos los arañazos que tenía en el pecho y recordó que en su testimonio, Luciana Fernández dijo haberle roto la chomba cuando forcejeaban después que el jefe de noticias recibiera el disparo mortal.

Además sostuvo que el convicto Tijera, que según Chauque le reveló un complot con Luciana Fernández para matar a Zambrano en 2006, “no dijo nada”. La  joven –enfatizó-  “no fue encubridora ni autora” en el crimen por el que Tijera cumple una condena a prisión perpetua, sino que declaró como testigo en aquella causa.

Elementos subjetivos

Ya en la parte final del alegato, expresó que “dirigirse al lugar del hecho con un revolver calibre 22, disparar al centro del pecho de la víctima a no más de dos metros y volver a disparar cuando la víctima trataba de escapar, habla que la intención era ultimar a Zambrano.

La fiscal se apoyó en los estudios sobre la personalidad del acusado para explicar las motivaciones del homicidio. “Es el narcicismo el que hace que a Chauque no le interese el daño que ocasiona” y la humillación puede hacerlo reaccionar con la agresividad que tiene encubierta, describió.

El “esta noche te reviento el auto” que lanzó Zambrano a su rival, fue lo que lo disparó la agresividad, alimentada por la frustración que le significó no poder terminar con la chica como quería, señaló Fernández de Montiel.

Por otro lado, aclaró que los testimonios de los compañeros de trabajo y familiares no aportaron nada en concreto, porque no sabían nada del hecho.

“La justicia –enfatizó- hizo una tarea denodada; pueden haber imperfecciones en la Instrucción pero peritos y testigos dijeron lo que tenían que decir”.
Para la fiscal, quedó corroborado también en el juicio que el homicida cometió el delito “sin la colaboración ni la autoría de nadie”.

Al finalizar su alegato, explicó que pedía una condena de 16 años sin atenuantes en consideración al daño causado por el asesino no solo a la familia Zambrano sino al público que seguía y estimaba al periodista: “con sus errores y aciertos, era un referente de un sector de la comunidad que no tenía la posibilidad de ser escuchada”. La indiferencia de Chauque respecto de la muerte del conductor de TV, fue el otro factor que influyó, dijo.

Además de la prisión, Fernández de Montiel solicitó que el condenado reciba tratamiento psicológico “por los rasgos de su personalidad”.

Chauque y su abogado Jorge Vázquez en la audiencia de ayer, de los alegatos.

Chauque y su abogado Jorge Vázquez en la audiencia de ayer.

One Response to Caso Zambrano: se impuso la
tesis del crimen pasional

  1. Lo que no entiendo es para qué hacen intervenir a los peritos ???!!!!