El legado de Perón

Es la mañana del 8 de octubre de 1895, fecha de su nacimiento, su infancia repartida entre el campo bonaerense y los rigores de la Patagonia, los cuidados de sus padres y su formación militar, forjaron su personalidad hasta convertirlo en la figura más fuerte que marcó el siglo XX en la República Argentina por sus capacidades de conductor, de gobernante y de estadista.

Su mayor aporte a la patria fue, sin lugar a dudas, su tarea sin descanso por la dignidad de los trabajadores, su sensibilidad para con los más necesitados y su dedicación a los humildes que llevó adelante con tesón, bajo las banderas rectoras de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

Su llegada al gobierno después del glorioso 17 de octubre de 1945 que selló para siempre la unión del líder con su pueblo, produjo la puesta en marcha de una revolución en paz y el surgimiento del Movimiento Nacional Justicialista, que sigue siendo el más grande de nuestro país.

Hoy, día en que se cumple un nuevo aniversario del natalicio de Juan Domingo Perón, queremos recordarlo en sus sabias intenciones al regreso después de 18 años de exilio. Indudablemente, se altera el calificativo del destinatario a causa de la ampliación del conjunto receptor del discurso.

Sin embargo, el denominador pueblo no era lo suficientemente amplio como Perón necesitaba en 1973. En ese entonces, su misión era la de unir a todos los argentinos, como una fuerza sobrenatural, más allá de las ideologías. Perón llega “del otro extremo del mundo” despojado de su figura de líder peronista, para representar a toda la Nación. Convertido en mito en detrimento de su condición de ser humano, su labor radicaba ahora en unificar al pueblo argentino, como lo había tenido que hacer con el justicialismo, en sus orígenes. El 26 de junio de 1973, ya instalado en Gaspar Campos, Perón saludaba: “el justicialismo, que no ha sido nunca ni sectario ni excluyente, llama hoy a todos los argentinos, sin distinción de banderías, para que todos solidariamente nos pongamos en la perentoria tarea de la reconstrucción nacional…”

Así las cosas, Perón salvaguardaba su tan codiciado diálogo directo con el pueblo argentino. El 27 de agosto de 1973, Perón se presenta ante el Congreso de Mujeres del Movimiento Peronista. Su disertación para la rama femenina se convierte en una perfecta ocasión de remarcar algunos aspectos de su nueva etapa:
“…encaminar la vida nacional, un poco salida de cauce después de 18 años de lucha, de desorden y de incuria gubernamental.[…]De manera que ese trabajo realizado con verdadera dedicación y amor, es el que el país necesita para que todas las familias argentinas puedan conformar espiritualmente una nación y aventar lejos de sí las pasiones insanas y la delincuencia que, desgraciadamente, ha proliferado de una manera pavorosa en nuestro país…”.

Hoy en día la Agrupación Arturo Jauretche, en recordación a su natalicio, instamos seguir sus enseñanzas, al hombre que colmó de felicidad al Pueblo y dio grandeza a la Nación.

Carlos Landriel y Orlando Martínez, Agrupación Arturo Jauretche