Quieren “pasteurizar” a
Evita, afirma el consejo
de Planificación del PJ

Evita.

Evita.

En un documento con motivo del 57° aniversario de la muerte de la Abanderada de los Humildes, el Consejo de Planificación del Partido Justicialista de Jujuy aseguró que en la actualidad hay un intento del establishment para “momificar su vida con la misma pasión con que vejaron su cadáver”.

Al reflexionar sobre el nuevo aniversario de la muerte de Eva Duarte de Perón, el consejo del PJ sostuvo que “la muerte es la exteriorización de un dolor profundo y es también la burocratización imperativa de un sentimiento que se tradujo irracionalmente en el duelo obligatorio”.

Tras recordar que la líder sólo tenía 33 años, señaló que “el cadáver embalsamado de Evita, sometido a flagelaciones inconcebibles, realizó un largo y novelesco peregrinaje, hasta que fue devuelto a Perón en septiembre de 1971, como parte de la política de seducción emprendida por Alejandro Agustín Lanusse, el último presidente de facto de la dictadura autocalificada de Revolución Argentina”.

“A cincuenta y siete años de su muerte, junto al justo reconocimiento, hay un intento del establishment de pasteurizarla, de matarla elegantemente en forma de homenaje, de momificar su vida con la misma pasión con que vejaron su cadáver. Pero los adversarios quedan delatados finalmente, con los pelos de gorila que asoman por doquier.  Para ellos, Evita le reservaría su ira y su desprecio más profundo”, expresó el consejo, que preside Omar Hugo Mendoza.

Al mismo tiempo, dio a conocer una oración en homenaje a la inolvidable dirigente: “Señor: Ya van dos años y no parece cierto que esté segado el trigo para el pan que fue nuestro, que el cauce de aquel río de limo esté cubierto, que el rocío no tiemble sobre el hosco viñedo. Aquí estamos de nuevo, como entonces, perplejos, y la sentimos viva, Señor, porque no ha muerto.
No pedimos por Ella: a Ella le pedimos que siga acompañando con su amor infinito este pueblo que es suyo como fue su destino, este pueblo que un día despertó con su grito, con su alerta de octubre, su inicial desafío, y su amor de muchacha que fue espiga y fue lirio.
Ahora es como un sueño que se sueña y se vive, que llega con la espuma y en la roca persiste, que suena en las campanadas y el silencio preside, porque en el mediodía y en la tarde sin límites su nombre va diciendo plegarias y clarines.
Clara muchacha nuestra, presente para siempre en nuestra vida diaria, brotando en todo rayo y en toda niebla opaca, en la palabra buena o la sangre derramada, en el llanto de ayer o en la risa de mañana, en la estrella que cae como una flor dormida sobre el campo sembrado de estrellas florecidas y en los fuegos que elevan sus alas amarillas quemándose hasta el fin como una antorcha viva, brazo y espada a un tiempo, tormenta y llamarada, la más alta bandera y al par la Abanderada. Nunca estaremos solos. Señor: está la Amiga.
De pie para quererla, como Ella nos quería. De pie, también, seguiremos al que fue luz y faro en sus días y en nuestro milagro cotidiano.
La vemos con los ojos abiertos o cerrados, la guardamos, Señor, como un huerto sellado, su mirada en la nuestra, su ternura en las manos. Y le damos las gracias por continuar al lado de este pueblo que reza con su nombre en los labios.”