Paterson ya no tiene quien le escriba

Jobino Pedro Sierra e Iglesias (Fotografía de FM San Pedro).

Jobino Pedro Sierra e Iglesias (Fotografía de FM San Pedro).

Jobino Pedro Sierra e Iglesias profesó una apasionada admiración por la obra del médico inglés que hizo historia en el Ingenio La Esperanza de los hermanos Leach, a fines del siglo XIX y comienzos del XX.

La obra historiográfica del médico e investigador Jobino Pedro Sierra e Iglesias –fallecido ayer- abarca a numerosas figuras de la historia de la medicina, pero tiene páginas especiales para el  médico inglés Guillermo Cleland Paterson, quien llegó a Jujuy en mayo de 1894 para curar a los enfermos del Ingenio La Esperanza, en tiempos en que la ciencia médica era una rareza en la región.

Ese gigantesco inglés bonachón que atendía a todos –pobres y ricos- sin pedir un centavo y que dejó sus huesos en la tierra esperanceña después de haber aliviado durante décadas el dolor de tantos enfermos, era profundamente admirado por Sierra e Iglesias.

El historiador había tenido la oportunidad de contemplar esa obra humanitaria nunca superada y guardada en la memoria de los ancianos del pueblo azucarero, cuando trabajó en el Hospital de La Esperanza, que fundara Paterson al poco tiempo de radicarse en el ingenio jujeño.

Desde sus infatigables trabajos de investigación y desde su entusiasta participación en la vida de la ciudad de San Pedro, el doctor Jobino hizo una causa del rescate de figuras como ésta que tanto tienen para decir a las nuevas generaciones de médicos.

Así, no solo escribió y produjo un bello libro (“Vida y Obra del doctor Guillermo Cleland Paterson”) sino que a lo largo de su vida promovió homenajes y reconocimientos a esa extraordinaria figura con la que parecía tener una inexplicable deuda de gratitud.

Guillermo Cleland Paterson realiza observaciones microscópicas a poco de llegar a La Esperanza (fotografía del libro de Sierra e Iglesias)

Guillermo Cleland Paterson realiza observaciones microscópicas a poco de llegar a La Esperanza (fotografía del libro de Sierra e Iglesias)

Gracias a la labor de Sierra e Iglesias, han quedado en un texto las asombrosas hazañas de Paterson, investigando mosquitos en los arroyos de las Yungas, inventando medicamentos para curar a las gentes del paludismo; la lucha contra la peste bubónica y los estudios sobre la leishmaniásis, el trabajo científico con Carlos Malbrán y Salvador Mazza, en los tiempos en que se creaba en Jujuy la “Patología”, primer centro de investigaciones de enfermedades tropicales que tuvo la Argentina; la llegada al Ingenio del primer aparato de Rayos X que tuvo el país; la participación en el nacimiento de la Universidad de Tucumán, la fundación del Hospital de San Pedro y hasta una novelesca expedición por el Bermejo para probar la navegabilidad del río en 1899.

Salvando del olvido a grandes vocaciones por la medicina, Sierra e Iglesias encontró la propia, como dice en el prólogo de la obra sobre Paterson el médico e historiador Juan Carlos Giménez: “Así como Paterson, Mazza, Alvarado, fueron pioneros en la Patología Regional Argentina, Sierra e Iglesias lo es en revivir y hacer conocer nuestros valores científicos regionales, lo que significa dotarnos de personalidad y confianza para retomar el camino de Paterson”.

Irene Ballatore de la Redacción de El Libertario.com