Una epidemia que empezó
en 1880, marcó para siempre
a la población de la Puna

Paisaje de la Puna jujeña.

Paisaje de la Puna jujeña.

A comienzos de la década de 1880,  una terrible epidemia de difteria asoló la Puna de Jujuy. La población quedó librada a su suerte.

La región venía de una de las dos peores sequías de las que se tienen registro, fenómeno que obligó a los habitantes a migrar en forma diferente a lo habitual, en busca de las pocas fuentes de agua que quedaron, con lo cual aumentó el contagio. Ya en 1873 había comenzado un período de 20 años de precipitaciones inferiores a la media.

La epidemia mató a una proporción muy significativa de la población. La historiadora Raquel Gil Montero dice que “los médicos de Jujuy solo atinaron a poner un retén en Purmamarca prohibiendo el paso de las personas que vinieran ‘de arriba’ y a enviar cajas con medicamentos e instrucciones”.

Así, la Puna –explica- “se convirtió en un gigantesco lazareto, donde la enfermedad reinó todo el tiempo necesario hasta terminar por causas naturales, hacia fines de la década de 1880”.

Entonces, la ausencia del Estado provincial fue un factor que agravó la situación. Según Montero, “en la década de 1880, mientras la difteria -que había sido identificada y reconocida por los médicos a través de los testimonios que llegaban a la ciudad-  diezmaba a la población indígena de la Puna, en Salvador de Jujuy se desarrollaba una epidemia de sarampión que prácticamente no tuvo casos fatales.

Al detectarse los primeros casos de sarampión, la Comisión de Higiene cerró las escuelas y alertó a la población a la vez que se la instruía, pero a la Puna no solamente que no fue ningún médico sino que mandaron algunos remedios acompañados por indicaciones que nadie podía seguir. “En pocas palabras, permitieron que la enfermedad se expandiese sin ninguna limitación, más que el retén de Purmamarca”.

Señala la historiadora que las notas enviadas por las autoridades locales a los médicos y al gobernador son dramáticas pero no fueron atendidas. “La comisión parecía más preocupada por evitar que la epidemia llegue a la ciudad”, anota.

Las calamidades tuvieron un importante efecto en la región: “la población no se extinguió, entre otras cosas por su flexibilidad y capacidad de adaptación pero sí sufrió importantes cambios que la marcaron hasta el presente”, escribe Gil Montero, quien advierte que a diferencia de casi cualquier otro espacio geográfico de la Argentina, la población de la Puna se mantuvo en un mismo nivel durante siglo por una combinación de alta mortalidad y emigración.

Fuente: Gil Montero, Raquel: “La Puna: población, recursos y estrategias”. En “Jujuy en la Historia. De la Colonia al Siglo XX”, Unidad de Investigación en Historia Regional. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy. Jujuy, 2006.