La Legislatura rindió homenaje a Alfonsín

El recinto legislativo ayer, durante la sesión especial de homenaje a Raúl Alfonsín.

El recinto legislativo ayer, durante la sesión especial de homenaje a Raúl Alfonsín.

Fue durante una sesión especial realizada ayer. Se exaltaron las condiciones morales y la trascendencia del legado del líder radical fallecido recientemente. No faltaron indirectas del ucerreísmo disidente hacia el oficialismo partidario, porque después de salir del Gobierno, al ex presidente no se le dio la consideración que merecía, según dijo el diputado Jorge Beller.

El homenaje a Raúl Alfonsín comenzó con la exposición del presidente del bloque Radical, Alberto Bernis, quien exaltó como aspectos más trascendentales del legado del ex presidente la libertad, la justicia social y la unidad nacional.

“La memoria de Alfonsín merece ser preservada para no repetir la historia y para que el futuro sea mejor”, agregó el legislador tras recordar la Dictadura Militar instaurada en 1976 y los negros años en que imperó en la Argentina.

Bernis también destacó el desapego del dirigente por sus intereses personales cuando estaban en juego los intereses de la Nación y enfatizó que “es nuestro deber respetar ese legado”.

Desde el Radicalismo disidente, Jorge Beller ponderó que Alfonsín “fue un político de raza, querido por muchos y respetados por todos”, resaltando que su gran misión fue consolidar la democracia argentina. “Sabía que tenía que pagar un gran costo político y se inmoló porque sus decisiones, a un gran sector del arco político y de la población, no le gustaban”, dijo.

Diputado Jorge Beller.

Diputado Jorge Beller.

Beller resaltó que el juicio a las juntas militares responsables de violaciones a los derechos humanos en el país “fue el único caso en el mundo” y evocó que luego el ex presidente tuvo que promover la Ley de Obediencia Debida y Punto Final: “sabía que no podía terminar su mandato teniendo a los militares tocándole la puerta”´, indicó.

Más adelante, el diputado del Frente Jujeño sostuvo que “no comparto que hay muchos ultra-alfonsinistas; después de muerto el doctor Alfonsín, somos todos alfonsinistas pero éramos pocos los que nos sentíamos alfonsinistas después que él dejó el poder; éramos pocos los que lo defendíamos cuando desde algún partido de la oposición se hablaba mal de Raúl Alfonsín”.

“Y estos ultra-alfonsinistas son los que en su momento le dijeron que no podía volver a ser presidente del partido y que debía volver a su casa; estos son los que en la crisis del 2001 lo empujaron para que deje su cargo de senador”, disparó Beller.

Por su parte, el diputado Riad Quintar del Frente Primero Jujuy destacó la importancia de la figura de Alfonsín para luego preguntarse qué hubiera opinado el ex presidente de que los diputados radicales, aliados con el oficialismo en la Legislatura de Jujuy, dejaron sin bloque a su partido. “Esos ejemplos no solo hay que pregonarlos”, advirtió.

Tras escucharse los homenajes del presidente del bloque Justicialista, Rubén Rivarola, y de los diputados Pedro Lozano (PJ) y Miguel Tito (Frente Primero Jujuy), cerró los discursos Lucio Giménez, también radical disidente alineado en el orden nacional con el partido GEN de Margarita Stolbizer.

El diputado empezó por resaltar que era preciso analizar por un lado el legado histórico de Alfonsín y por el otro, el mensaje de las multitudes que espontáneamente salieron a las calles para despedir sus restos.

Diputado Lucio Giméndez.

Diputado Lucio Giméndez.

Al hablar del titulo de “padre de la democracia”, Giménez se refirió a las condiciones políticas de graves y violentos desencuentros entre los argentinos ya antes del golpe militar de 1976: “se da pie a que los sectores de privilegio volteen a Isabel de Perón para instalar un proyecto que necesitaba de 30 mil desaparecidos. Hubo una minoría que tomó las armas, que se equivocó; por eso, Alfonsín defendía la vida frente a consignas que habían postulado Patria o muerte”, recordó.

Respecto a la herencia del líder, “somos una generación –dijo- que no somos gorilas, Alfonsín nos formó en la tolerancia, en el consenso, en acabar con las antinomias y en aceptar las diferencias de los otros”, sostuvo.

Tras mencionar el histórico juicio a las juntas militares, sostuvo que el gran desafío del ex jefe de Estado “fue construir un poder político que subordine y discipline a los intereses corporativistas” que estaban ocultos pero latentes en la Argentina de ese tiempo.

“Alfonsín nunca prohibió la libertad de prensa ni se intervino una sola provincia; el Senado era opositor y no se usó la caja del Estado para premiar a los medios que hablaban bien o para castigar a los que hablaban mal”, aseguró.

Evocó el episodio en que Alfonsín se subió al púlpito de una iglesia para contestar afirmaciones del obispo Medina que cuestionaban al sistema democrático y que frente al entonces presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan “dijo que América Latina no iba a ser el patio trasero de los intereses internacionales”.

Analizando la extraordinaria reacción popular que provocó la muerte de Alfonsín, Giménez sostuvo que la clase política “tiene que recibir bien el mensaje: nos dice que hay que priorizar el consenso y la pluralidad que surge de aceptar las diferencias”, observó.

“La democracia no alcanza con elecciones donde van a votar miles de indigentes ni alcanza con las efemérides: anoticiarnos del mensaje de la sociedad al despedir los restos de Alfonsín es el mejor homenaje que podemos hacerle”, reflexionó para dar gracias al fallecido mandatario por todo lo que hizo por el país.