Ratzinger – Nietzsche

¡Gracias a Dios!, ¡Si Dios quiere!, ¡Dios es mi guía!, etc., con miles de eufemismos como éstos las religiones despojan a los hombres de sus méritos, miles de hombres, incluso luego de poner a prueba el máximo de su fortaleza humana, al final del sacrificio, no dudan en atribuir sus conquistas a algún Dios, quien pareciera así depender en verdad de los hombres y no lo contrario. ¿Qué tipos de seres humanos deben fabricarse para que consientan por si mismos esta alienación? Recurrentemente se nos sumerge en el problema sobre los tipos de formación a las que se someten a los hombres; tema tan inevitable, que hasta el propio Papa Joseph Ratzinger lo plantea cada vez que puede, aún en las celebraciones más importantes del catolicismo. Así sucedió, por ejemplo, en la reciente Misa Crismal que marca el comienzo del Triduo Pascual, centro y culmen del Año Litúrgico, celebrada en Jueves Santo, día en que se conmemora la institución del sacramento del orden sacerdotal por Jesucristo durante la Ultima Cena, según la tradición cristiana. Allí Ratzinger, a este respecto, afirmó que: “el pensamiento se modela con todo lo que se dice” y se refirió al pensamiento del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quién, según él, “se mofó de la humildad y la obediencia y las consideró como virtudes serviles, que reprimen a los hombres. Colocó en su lugar la dignidad y la libertad absoluta del hombre”. “Pues bien- continuó-, existe una caricatura de una humildad y de una sumisión equivocada que no queremos imitar, pero existe también una soberbia destructiva y una jactancia que disgregan cualquier comunidad y acaban en la violencia”.

¿Por qué Ratzinger no pudo resistir hacer semejante aclaración: “…existe una caricatura de una humildad y de una sumisión equivocada que no queremos imitar…”? Es posible que, a eso, a producir aquellas caricaturas, se esté dedicando en verdad la religión que lo tiene como máxima autoridad. Quienes vivimos en lugares donde la fe cristiana parece haber ganado más almas que en cualquier otro lado, somos testigos de ello. Hay que ver solamente esos espectáculos turísticos lamentables en que se han convertido las festividades religiosas donde grandes masas humanas arrastran cuerpo y alma por laderas de los cerros, cerros que quisieran sacudirse el escándalo que significa sostener seres “de una humildad y de una sumisión equivocada que no queremos imitar” según palabras del propio Ratzinger. Es que, con toda franqueza, en materia de formación de seres humanos, y si es verdad que “el pensamiento se modela con todo lo que se dice”, las religiones, y no solo el cristianismo, filtrando sus principios por todo el sistema pedagógico de cualquier sociedad: sea inculcados a través de los docentes en instituciones educativas, o por la tradición familiar o por las disposiciones que imponen las estructuras sociales, forman las iglesias, ciertamente, seres de espanto, temblorosos y carcomidos por el miedo, discapacitados para vivir en un mundo en el que es cada vez más difícil vivir y siempre dispuestos a la mansedumbre que aman los que saben aprovecharse de ella.
¿Porqué Nietzsche? Es cierto que Ratzinger es un estudioso de temer en las discusiones y que suele abordar en ellas el pensamiento de muchos filósofos además de Nietzsche. Sin embargo, siempre que se trate de lo que debe “ser” o “hacer” el hombre, Nietzsche será siempre referencia ineludible en los análisis de Ratzinger. Y es posible que en el tema de la libertad, sea injusto con otros filósofos que, como Sartre, supieron entregarnos una libertad aún más potente que la de Nietzsche, es más, nadie podría asegurar con certeza que el nihilismo de Nietzsche tenga que ver en verdad totalmente con la “libertad absoluta”.

Algunos profesores de filosofía cuando les toca abordad a Nietzsche en las aulas a su cargo, no pueden evitar prevenir a sus alumnos sobre que, no se será la misma persona antes y después de conocer a Nietzsche; que los martillazos de éste filósofo los marcará, con toda seguridad, para siempre. Suelen dar también los contenidos lo más rápidamente posible, para huir lo más pronto que se pueda hacia filósofos más manejables. Todo lo que se dice y se estudia de Nietzsche es cierto, incluso cuando surgen contradicciones, y es muy posible que así lo haya querido el propio Nietzsche: “Mi maldad y mi arte más queridos están en que mi silencio haya aprendido a no delatarse por el callar. [] Haciendo ruido con palabras y con dados consigo yo engañar a mis solemnes guardianes: a todos esos severos espías deben escabullírseles mi voluntad y mi finalidad. [] Para que nadie hunda su mirada en mi fondo y en mi voluntad última, – para ello me he inventado el prolongado y luminoso callar.”. Es tan cierto que representó un importante aporte a las condiciones europeas previas que permitieron varios años después el surgimiento del nazismo, como es cierto que representa el mayor intento de rescatar al hombre del peso injusto que le cargan filósofos, economistas, la historia, la política, las religiones, etc. Se entiende entonces que sea prudente advertir al iniciado, al “joven”, que va abordar, no un autor, sino un “auctor” que invita a avanzar en el conocimiento y en la acción, que va ha sumergirse en alturas de las que, con certeza, no podrá salir indemne: “… Al hombre le ocurre lo mismo que al árbol. Cuanto más quiere elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más fuertemente tienden sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro, lo profundo, – hacia el mal.”
Pero en cuanto a Ratzinger, lo que molesta al Papa en verdad, y para ser claros, no es que Nietzsche ataque a la Iglesia, sino más bien que la “ignore” que la sumerja en aquella indiferencia total que implica la búsqueda de “un nuevo inicio”, por ende: con un nuevo futuro, por ende: un nueva historia, no sobre ni actualizando la actual, sino, “sin ella”, donde los vicios inculcados por las religiones a los hombres ya no existan. Digamos, solo para ser ordinariamente gráficos, que se trata de una indiferencia como la que afecta a aquellos vecinos que sumergidos en una aplastante rutina, se preguntan sobre ¿Qué estarán haciendo dentro de la casa de a lado que se ven tan entretenidos en una actividad de la cual jamás formaremos parte? ¿Qué tipo de historia están escribiendo en la casa vecina que no podemos ser parte de ella?. Veamos sino, unos pasajes del Prólogo del “Así habló Zaratustra”, de Nietzsche, justamente cuando se encuentra con un santo: Zaratustra bajó solo de las montañas sin encontrar a nadie. Pero cuando llegó a los bosques surgió de pronto ante él un anciano que había abandonado su santa choza para buscar raíces en el bosque. Y el anciano habló así a Zaratustra: […]Cuando Zaratustra hubo oído estas palabras saludó al santo y dijo: «¡Qué podría yo daros a vosotros! ¡Pero déjame irme aprisa, para que no os quite nada!» -Y así se separaron, el anciano y el hombre, riendo como ríen dos muchachos.[]Mas cuando Zaratustra estuvo solo, habló así a su corazón: «¡Será posible! ¡Este viejo santo en su bosque no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto!» El Zaratustra de Nietzsche ni siquiera enfrenta al representante de la iglesia, quien luego, ya muerto, será visitado por el último Papa jubilado. Al contrario, trata de evitarlo recuperando cuanto antes su prisa previa. Lo deja en el bosque, en paz, con su autoegaño. Es posible entonces que Ratzinger tema en verdad convertirse en aquel Papa Jubilado, que ante la muerte del Dios a quien siempre a servido ya no encuentre razón de ser ni el ser de la razón, que busca a Zaratustra para competir con él ha ver quién es más ateo ahora: uno porque nunca creyó y el otro porque en él que creyó ya no existe. Nietzsche no querrá entrometerse con la luz, con el día, ámbito privilegiado elegido por las iglesias como hábitat natural, piensa, en cambio, que: “El mundo es profundo, y más profundo de lo que el día lo ha pensado.”
Es que, así como nadie acercó el hombre a Dios tanto como Cristo, a pesar de haber sentido en todo su ser y como un verdadero hombre la soledad del hombre, en palabras tan evidentes como: “Padre, ¿porqué me has abandonado?” Nietzsche, en cambio, al comprobar y comprobarse que “¡Dios ha muerto!” asume y acepta aquella soledad como la verdad y el desafío del ser humano. Sabe, sin embargo, que esta soledad, este vacío, le será insoportable. De allí la necesidad de exaltar en su autoestima, su “querer querer”, ofreciéndole la posibilidad de alcanzar un ultra o super-hombre, de demostrarle que la servidumbre y la debilidad del manso plebeyo y el gimiente enfermo, siempre predispuestos a pedir ayuda inventándose dioses, no tiene porque ser un destino inevitable, sino, que la fortaleza de la nobleza esta también al alcance de las manos de cualquier hombre que sepa asumirse como hombre, sin desprecio alguno por la imperfección de su humanidad que saben exigirle las iglesias. De allí la voluntad de poder como el querer vivir de la vida que busca vivir aferrándose a la vida y por tanto a la tierra y en la tierra, abandonando la nostalgia por mundos perdidos y paraísos imaginarios, sino, que el hombre esta hecho para la tierra, sin dioses en qué apoyarse; deberá lograr antes, es verdad, la colosal conquista de convertirse él mismo en dios, si pretende soportar la insoportable ausencia solitaria que sobreviene inevitablemente a la muerte de Dios.
El problema de Ratzinger es que el hombre que imagina Nietzsche es más bello y auténtico que el que colabora a formar su iglesia. El ultra o super-hombre de Nietzsche, incluso si al final eligiera nuevamente creer, sería más digno de Dios que el ser tembloroso, plagado de miedos, oscuro y perseguido de por vida por una nube de fantasmas al que contribuye a formar la Iglesia de Ratzinger.
Por otro lado, siguen siendo pocos los que pueden leer “auctores” tan complejos como Nietzsche, Sarte o Heidegger, aún en sus países de origen, y entre los que encuentran la fortaleza para leerlos, son muy pocos los que logran entenderlos, incluso los estudiosos de la filosofía aún hoy se diferencian en cientos de puntos de vista distintos. Es más difícil entonces que sea cierto que Nietzsche logre influenciar comunidades enteras hasta disgregarlas. Incluso, entre los que lograron entenderlo, no es fácil encontrar adherentes totales a sus pensamientos. Pero así y todo, lo que si es seguro, es que, es mucho más difícil adherir a los modelos de hombres pretendidos por las iglesias. Esperemos que los filósofos acepten el desafío, recojan el guante y se animen a decir algo, sea a favor o en contra, sobre los tantos pensadores atacados por Ratzinger, aunque más no sea por la gratitud de haberse servido de ellos durante tantos años para su propio beneficio.
Horacio Benito Maidana
Téc. An. en Adm. Pública
DNI 14.587.528

5 Responses to Ratzinger – Nietzsche

  1. Guillermo Flores

    Felicidades Horacio!
    excelente artículo de opinión. Gente como vos, es la que necesitamos, nada de medias tintas, la verdad, o lo que uno considera “verdad” merece que uno se juegue por ella.
    Pascal, en su madurez decía: hay un 50% de posibilidades que Dios exista, entonces si uno apuesta a que no existe, no se pierde nada, simplemente se vive y se muere. Pero si existe… se podría ganar la vida eterna… “prefiero apostar a que si existe…!”

    Personalmente creo en un Dios padre y Autor de la vida. Es mi elección personal. A mi 35 años, pude incursionar por diferentes pensamientos, pero lo elegiría una y otra vez a Dios. El no está en la cosas pequeñas….
    Pensando en forma egoísta, no me importaría lo que los demás hacen, que cada uno elija su forma de vida. Pero por caridad, me encantaría que todos conozcan a Dios. “cuando uno siente tan solo una mirada de Dios, ya nada vuelve a ser igual, ni siquiera uno mismo”.
    Bendiciones.

  2. Libre y cristiano son palabras que dificilmente pueden estar en una misma frase. La deuda que tenemos con el Maestro Nietzsche es inmensa: el fue el último gran liberador, el redentor de la vida en la tierra y quien dijo a occidente que podía liberarse de esa tediosa ensoñación humillante que es el dios de los cristianos. La figura más carituresca y odiosa es el papa Ratzinger, el encubridor de pedófilos y el emperador de la hipocresía. Que ese cerdo alemán gruña en contra del destructor del cristianismo, que llore sobre el cadáver de su dios.

    Ratzinger no es ningún tonto, por tanto, su actuar sólo puede explicarse como mala fe. Discrepo eso sí con que el ámbito de la iglesia sea la luz. El cristianismo paulino -todo el cristianismo actual – es una religión clandestina de catacumbas, que oscurece y quita el brillo a la vida en la tierra. No en vano al triunfo de su iglesia siguió una era de oscuridad. Si no fuera por esta institución maligna, formaríamos parte de una sociedad del tipo de Star Trek. La Iglesia y sus ensoñaciones nos ha costado mil años de retraso tecnológico, sanitario e intelectual, sin contar con las vidas que ha tomado vía inquisición.

    Zaratustra es el verdadero profeta de la luz, el anunciador del gran medio día que es el super hombre. El único que no necesita artificios y al que le basta la común información de los sentidos. Zaratustra es el destructor de la “verdad” tomista, que permitió el funesto perspectivismo moderno del que ahora el propio papa quiere agarrarse, pero que permitió también el renacimiento de la aletheia (verdad)originaria con Husserl y Heidegger.

    No nos engañemos: la única institución oscura es la iglesia cristiana Paulina (todo el cirstianismo de occidente a excepción tal vez del luterano). Cuando el buen Nietzche habla de aquello que hasta ahora se ha llamado Mal, es porque quiere ir más allá de esta absurda división en Bien y Mal que han hecho los cristianos y que no tiene relación alguna con la VIDA.

    Felicidades y pesa a modestas diferencias formales, estamos conectados por el mismo espíritu.

    ¡¡SE ACERCA POR FIN EL GRAN MEDIODÍA!!

  3. Guillermo Flores

    Buen día Arturo

    Interesante artículo don expresas tu postura y opinión sobre
    el cristianismo paulino.
    No puedo decir que es excelente, porque está impregnado de un pensamiento agresivo, incluyendo connotaciones de rencor tales como “cerdo alemán”.

    Si es cierto, como dices, que estamos cerca del gran mediodia. ¿porque a la luz de un nuevo siglo todavía tienes rasgos antisemitas propios del siglo pasado, y de una cultura mucho menos desarrollada?
    ¿No era la Iglesia la que subdesarrollaba a la sociedad?

    No dejo de reconocer que el cristianismo paulino, como lo llamas ha sido expresado por instituciones como la Iglesia católica de una manera muchas veces errónea. Pero no puedo responder a tus apreciaciones porque me gustaría discutir este pensamiento, con el respeto y la altura que mereces vos, que merezco yo y que merece el tema.

    Bendiciones!

  4. ¡Es un error común mezclar a Nietzsche con el antisemitismo, para ello dejaré este link a una publicación de Bataille en factor serpiente! Nietzsche no tiene nada en común con Hitler, por favor… eso es el resultado de la más horrible de las manipulaciones.
    Más infomación aquí:
    http://factorserpiente.ning.com/profiles/blogs/nietzsche-y-los-fascistas

  5. Nietzsche es el filosofo que genera un antes y un despues en la persona que lo lee.Lo digo por experiencia propia, grandes verdades has dicho, comparto todo lo que escribiste y es raro eso en mi. Pero igual una estraña sensacion me genera pensar en que ahi gent eque comparte mis anhelos de un mundo sin iglesias, ni religiones en donde el superhombre pueda llegar a surgir.
    les dejo mi flog y recuerden que !dios ha muerto! solo queda su fantasma, que por supuesto no existe, pero debemos extirpar de nuestras mentes.
    http://fiestasdionisiacas.blogspot.com/