Funcionarios se contradicen
respecto al número de
casos de Dengue en Jujuy

Ministro de Salud, Víctor Urbani.

Ministro de Salud, Víctor Urbani.

Mientras el ministro Víctor Urbani reconoció que existen 360 casos de la enfermedad, el director de Programas Sanitarios Carlos Ripoll declaró que son 430. ¿Funcionarios para Suiza o Jujuy?

Desde que se desató la epidemia de Dengue en Jujuy, no ha habido más que contradicciones y declaraciones confusas en torno al número de personas infectadas por el virus.

El primer caso en la Capital, detectado en un barrio de Bajo La Viña de la capital jujeña, hacia fines de diciembre, fue confirmada a los vecinos por los agentes sanitarios pero a poco andar fue el mismísimo Ripoll quien salió a desmentir que se tratara de un caso de Dengue sino que había sido una reacción por la aplicación de la vacuna contra la fiebre amarilla en un paciente que había viajado al sur de Bolivia. Se supo, sin embargo, que el estudio de laboratorio que le hicieron al enfermo confirmaba la temible enfermedad transmitida por el mosquito Aedes Aegyptis y se fumigaron las viviendas del afectado y sus vecinos. Pero “no era Dengue”.

Ahora, el ministro Urbani salió a desmentir enfáticamente que se esté ocultando información pero no explicó por qué sus números no coinciden con los dados a la prensa por el epidemiólogo Ripoll.

La falta de coherencia en las afirmaciones públicas de los funcionarios no hace más que generar más miedo e impotencia en la población, que carece de lo que jamás se le puede negar a la gente en estos casos: la información seria que puede salvarle la vida.

A eso hay que sumar la total ausencia de organismos municipales y provinciales en la recolección de miles de neumáticos y otros objetos que pululan por las calles de Jujuy y que ofrecen preciado alojamiento al mosquito transmisor de esta gravísima enfermedad.  Las casi ausentes campañas de difusión por los medios masivos dan la idea de que la despreocupación reina en los despachos oficiales.

¿Por qué no se convoca a las iglesias de todos los credos, a las organizaciones sociales, a los centros vecinales e incluso a los partidos políticos para organizar un mega-operativo que permita llegar casa por casa con el mensaje y la ayuda concreta para protegerse de los mosquitos? ¿Algunos de ellos dirá que no?

Imaginar que la conciencia ciudadana hará lo que no hace el Estado provincial y municipal con sus inmensos aparatos, se podría entender en Suiza. Pero esta actitud en una provincia como la nuestra, golpeada por la pobreza y otras tantas miserias,  es ni más ni menos que dejar a miles de personas libradas a su suerte en medio de una epidemia y sin que ellas lo sepan.

Juan Héctor Figueroa

de la Redacción de El Libertario.com