Un triunfo de la verdad y de la justicia

Fuerte custodia policial frente al gremio mercantil.

Fuerte custodia policial frente al gremio mercantil.

El contundente triunfo de la Lista Celeste y Blanca en el gremio de los mercantiles no es un episodio más de la vida sindical de Jujuy.

La gente que nos vende comida en los supermercados y otras tantas cosas, el que busca el zapato que no le hace doler los pies a los abuelos, el que te vende el salvador lavarropas, el chupete de tu primer hijo o el traje de tu casamiento, estuvo a punto de ser víctima de un fraude al estilo de la Década Infame, pero la verdad, finalmente y después de mucho andar, se impuso.

En mayo del año pasado, cuando César Ojeda a la cabeza de la lista oficialista vio que se terminaban 17 años de su régimen, intentó anular la voluntad mayoritaria de los trabajadores a través de métodos de una violencia pocas veces vista en Jujuy. Todavía se recuerdan las armas y los chalecos antibalas escondidos en el gremio, las amenazas a punta de pistola, la destrucción de urnas y la huida por los techos de aquella noche bochornosa para el sindicalismo vernáculo.

Los trabajadores de comercio tuvieron que esperar casi un año para que se impusiera la verdad y esa fue una verdad que esperaban muchos y no solo ellos. Una parte de la sociedad jujeña miraba primero con pasmo, luego con indignación, la posibilidad que la decisión de un numeroso grupo de trabajadores pudiera ser tan fácilmente anulada por un puñado de matones.

La angustiante sensación que la violencia podía reemplazar con éxito a los métodos democráticos en la vida sindical fue una evidencia que sobrevoló la provincia durante los difíciles meses que corrieron entre la elección del escándalo y la del viernes pasado.

El caso de César Ojeda, a quien muchos acusan de haber sido más solícito con los patrones que con los empleados y de haber embarcado al gremio en la campaña electoral del 2007 trabajando para Pedro Segura, el vicegobernador supermercadista, muestra hoy que hubo justicia. La inmensa mayoría de los trabajadores mercantiles había dicho basta y esa determinación se pudo expresar ahora libremente en las urnas, aunque en medio de increíbles medidas de seguridad. “Parece mentira que hayamos tenido que hacer todo esto para evitar que se rompan las urnas de nuevo”, se escuchó decir a un simpatizante de la lista ganadora en la puerta del gremio, bajo una lluvia de papelitos, el día de los comicios definitorios.

Como decía hace muchos años el filósofo francés Montesquieu, la injusticia contra uno es injusticia contra todos. Por eso, más allá de las personas, en Jujuy tenemos que contemplar con admiración lo que ha sucedido en el Centro de Empleados de Comercio, donde la verdad y la justicia, a las que vemos rendidas en muchas otras historias de nuestra democracia cotidiana, se abrieron paso y derrotaron en forma aplastante a la mentira y al fraude.

Mario Tejerina, el nuevo secretario general, es saludado por los simpatizantes.

Mario Tejerina, el nuevo secretario general, es saludado por los simpatizantes.

Irene Ballatore

De la Redacción de El Libertario.com