Alfonsín: un hombre y un legado

Por Jorge Rizzotti
Vicepresidente 2º de la Legislatura de la Provincia de Jujuy.

El hombre que devolvió la democracia a los argentinos y que con aciertos y errores lideró el proceso de institucionalización republicana sólo podía dejar una honda congoja en el pueblo argentino con su deceso. Raúl Alfonsín fue líder respetado después de dos décadas de haber dejado la presidencia de la Nación tanto por sus correligionarios como por dirigentes de la oposición. Su altura política junto a una elaborada visión de estadista le valió el respeto de referentes de varios países del mundo.

La UCR Jujuy recordará la visita que Raúl Alfonsín realizó a fines de los ’90 promoviendo la herramienta electoral que fue la Alianza, que finalmente llegó al poder. Su capacidad para dialogar con propios y extraños, su trato afable y humilde, son rasgos que quedan en el recuerdo de todos aquellos que compartimos su estadía en la provincia.

Su preocupación constante fue la consolidación de la estabilidad democrática y el fortalecimiento de las instituciones de la república, objetivos que tomaba como límites y finalidad del juego político.

Se le podrá reprochar que cometiera errores graves durante su presidencia, iniciada en 1983 y finalizada en 1989, aunque la ciudadanía recordará que fue el jefe de Estado que enjuicio a las juntas militares por las atrocidades cometidas durante la dictadura, un hecho inédito en el concierto de países Americanos que sufrieron dictaduras durante la década del 70.

No se podría hacer aquí un balance de su gestión que le hiciera justicia considerando las complejas circunstancias y condicionamientos políticos, económicos y militares, amén de una situación mundial desfavorable que circunscribió su mandato.

Hombre reflexivo, siempre que el periodismo le pedía una revisión de su gobierno dejaba entrever su autocrítica y explicaba con detalles las condiciones históricas en que adoptó sus decisiones, dejando traslucir que reconocía también las limitaciones para cada opción.

Este rasgo, junto a una honestidad indeclinable y la subordinación de su figura a los intereses del pueblo, son legados para la Argentina y un ejemplo para la dirigencia política.

Ex presidentes de Brasil y Uruguay lo recordaron esta semana como promotor del Mercosur, y sus predecesores en el país  le rindieron homenaje durante su velatorio. Pero lo más impresionante fue la manifestación de afecto, popular y espontánea que movilizó a miles de personas en forma pacífica.

Eso es una sincera muestra del modo en que Raúl Alfonsín tocó el corazón de los argentinos y de que la ciudadanía encontró al hombre detrás del político. Nosotros reconocíamos a un líder, y ahora un legado.