“La justicia de Santa Cruz
funciona muy mal”

Doctor Enzo González, médico jujeño radicado en Puerto Deseado, Santa Cruz, que lucha por recuperar a sus dos hijas.

Doctor Enzo González, médico jujeño radicado en Puerto Deseado, Santa Cruz, que lucha por recuperar a sus dos hijas.

Lo afirmó el abogado Miguel Nicolás Cano, representante del médico jujeño Enzo González que vive en Puerto Deseado, padre de dos nenas que fueron sustraídas por la madre y ocultadas en la provincia de Córdoba. Denunció irregularidades del juez Villa, que nada hizo para proteger a las niñas de la situación de peligro en la que viven actualmente, así como no tener en cuenta recomendaciones de una defensora de menores y los resultados de una Cámara Hessel.

“No se trata de la guerra entre los miembros de una ex pareja sino de la situación en la que están las niñas a raíz de ese conflicto y de la pasividad de la justicia de Santa Cruz”, aclaró el abogado en una entrevista con El Libertario.com.

Relató luego que las chicas tendrían que haber sido restituidas al padre hace dos meses, pero la madre no lo hizo, sino que las llevó y dejó en la casa de los abuelos maternos, en la provincia de Córdoba.

Este hecho dio lugar a la presentación de una denuncia por impedimento de contacto y un pedido de restitución de las menores ante la justicia de Santa Cruz, ya que el accionar de la progenitora se encuadraba en el artículo 146 del Código Penal y en las disposiciones de la Ley 24270, indicó el letrado.

Al mismo tiempo –agregó- se denunció que la madre de las niñas “llevaba una vida promiscua con un hombre adicto a las drogas y se presentó un listado de testigos que podían dar fe de estos hechos”.

“Se pide que se haga un examen de toxicología a la madre, pero en su resolución el juez no hizo lugar, como tampoco al pedido de tenencia provisoria de las menores para que estén con el padre. Después, concomitantemente, la mujer tiene a las nenas en una escuela para personas indigentes y con sus abuelos en una casa de tres habitaciones donde viven 12 personas, es decir, en un total hacinamiento”, relató el doctor Cano.

Tras indicar que existen elementos que permiten afirmar que la progenitora muestra “poca preocupación” por las pequeñas, una de las cuales padece una enfermedad que demanda cuidados especiales, el abogado explicó que “el juez Oldemar Villa argumentó desavenencias entre los padres, pero no tuvo en cuenta la conveniencia de los menores, con quién deben estar, si con alguien que se emborracha y no las atiende o con su padre, que es médico, un buen médico y un buen padre”.

La resolución judicial que deniega el pedido del doctor González, “no hacen mención al problema de la droga de la pareja de la madre”, subrayó para agregar que el juez “hace oídos sordos a las pruebas ofrecidas y tampoco hizo caso a lo dictaminado por la defensora de menores y los resultados de la Cámara Hessel, que son lapidarios”.

Cano comentó que en Puerto Deseado hay otros casos similares en los que la justicia no actuó en defensa del interés de menores en riesgo y que se denunciaron a través de la prensa al conocerse la odisea del doctor Enzo González.

“Hay parcialidad, desigualdad de trato”, definió el defensor del médico para revelar que la “justicia funciona muy mal en Santa Cruz”.

Cano dijo además que se está viendo la posibilidad de solicitar juicio político al juez Villa y destacó que una de las irregularidades más graves es que la restitución de las niñas pedida por el padre, debió haberse cumplido en un plazo de diez días, de acuerdo a la ley pero pasaron dos meses sin que ello suceda. “Las chicas siguen separadas de su papá, viviendo una situación de potencial peligro y se soslayó todo eso, lo cual es gravísimo”, estimó.