Dos muertos con alta sospecha
por fiebre amarilla en Posadas

Posadas – Dos hombres fallecieron en un barrio de Posadas con síntomas coincidentes con los de la fiebre amarilla del tipo selvática, lo que sumaría tres decesos por esa enfermedad en Misiones durante 2008, aunque no hubo confirmación oficial sobre la causa de las muertes.

Los casos conocidos ayer son los de Nicolás Blanco, de 19 años, y Gustavo Franco, de 34, ambos residentes en el barrio Alta Gracia, que trabajaban en el traslado de leña desde las zonas selváticas de Fachinal y Profundidad.

Respecto del primero, el subsecretario de salud provincial Carlos Báez, señaló que estaba internado en el Hospital Central Ramón Madariaga, de Posadas, donde falleció el domingo a la noche.

“Como viene de la zona selvática, donde hay monos muertos, pasa a estar dentro de los cuadros sospechosos de haber padecido esta enfermedad”, explicó el funcionario.

Báez agregó que “era un caso febril, ahora esperamos la confirmación”, en referencia al joven muerto, quien realizaba trabajos de extracción de leña en un monte de Fachinal, a unos 30 kilómetros de Posadas, pero vivía en esa capital.

El funcionario aseguró que “por eso tomamos todas las medidas de saneamiento ambiental” y precisó que “se realizaron acciones de eliminación de posibles criaderos del mosquito transmisor en zona urbanas, el aedes aegypti”, que también es vector del dengue.

El caso de Franco fue informado por medios locales, pero una fuente del Ministerio de Salud dijo a Télam esta tarde que no podía aún confirmar siquiera la sospecha de la fiebre amarilla.

Luego de 40 años sin casos de esta enfermedad en la provincia, en marzo pasado se confirmó la muerte de un trabajador rural por esa causa, tras lo cual se intensificaron los controles epidemiológicos para evitar la presencia del mosquito transmisor.

En Misiones está confirmada la presencia de un mosquito que transmite la enfermedad sólo en la zona selvática, por lo que se recomienda a la gente no ir a la selva sin estar vacunado.

Las autoridades comprobaron que más de 30 monos carayá murieron este año en territorio misionero por fiebre amarilla e intensificaron el bloqueo epidemiológico, para evitar que la enfermedad llegue a las zonas urbanas.

El vector de la fiebre amarilla en las ciudades es otro mosquito, el Aedes Aegypti, por lo que, entre otras medidas, un camión del Ejército recoge de barrios del gran Posadas chatarras, como, heladeras y cocinas viejas, para evitar que haya reservorios para sus larvas.

También se realiza un operativo rastrillaje casa por casa para inmunizar a las personas que aún no lo hicieron en las campañas desde 2001.

Hugo Fernández, director nacional de Epidemiología, dijo a Télam que “los casos sospechosos son de personas que ingresaron al ecosistema del mosquito selvático”.

“El hecho de que haya al menos 30 monos muertos por fiebre amarilla es un indicio de la presencia del mosquito en la selva, pero esto no quiere decir que se transmita a las zonas urbanas”, dijo el funcionario.

Fernández destacó que “el pasaje de la fiebre amarilla de la zona selvática a la zona urbana no ocurre en Latinoamérica desde hace por lo menos 50 años, por lo que hay que tomar medidas de prevención para evitar la presencia del Aedes Aegypti”.

Fernández precisó que la inmunidad que da la vacuna es de más de diez años y que todo turista que vaya a Misiones o esté en tránsito por la provincia, y no se haya vacunado, “debe hacerlo como forma de prevención”.

Según estadísticas del Ministerio de Salud de Misiones, durante este año hubo nueve casos confirmados de fiebre amarilla, con un deceso, ocurrido en marzo pasado.

Las autoridades consideran que el riesgo está ahora centrado en el avance del mosquito transmisor hacia las zonas urbanas, dada la cercanía del lugar donde se hallaron los monos muertos con importantes conglomerados, como Posadas y Concepción de la Sierra.

Las altas temperaturas y las abundantes lluvias multiplican la presencia y actividad de los mosquitos trasmisores de la enfermedad, que está entre las más peligrosas para los viajeros.

La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa aguda, viral, de duración breve y gravedad variable, ya que puede progresar con manifestaciones hemorrágicas y afectar órganos vitales, que se presenta con fiebre, dolores musculares y de cabeza e ictericia,
con período de incubación de tres a seis días.
(Télam).