Liliana Fellner, víctima de la “opinología”

Después de sus polémicas declaraciones apoyando a la industria en la pelea por el Fondo Especial del Tabaco, la senadora kirchnerista Liliana Fellner parece volver sobre sus pasos.

Senadora Liliana Fellner (FPV-Jujuy)

Senadora Liliana Fellner (FPV-Jujuy)

En un tono mucho más mesurado, ahora salió a aclarar que siempre apoyó a los productores tabacaleros y que malvados “opinólogos” –a los que lamentablemente no identificó con nombre y apellido- tergiversaron sus dichos con fines políticos.

Apelando a un truco por demás desgastado en la política vernácula, la legisladora tiró la piedra y ahora quiere esconder la mano. No fue lo que ella dijo lo que ofendió o cayó mal en Jujuy sino que la culpa la tienen “nuevos opinólogos” que con el propósito de dejarla mal parada, hicieron una interpretación caprichosa, temeraria y malintencionada de sus palabras.

Dejando a un lado estas teorías conspirativas, la verdad de este asunto está en la letra fría de las declaraciones de la senadora Liliana Fellner, que no dejan ninguna duda sobre la posición que entonces había tomado en la puja entre la industria y los productores de tabaco y que motivaron la indignación de la gente del campo en Jujuy.

En los lugares de reunión de los productores no se habló de otra cosa y lejos de llevar alguna tranquilidad a la situación, que ya por entonces era de una crispación alarmante, los imprudentes dichos de la senadora (sus dichos, no las interpretaciones que otros pudieran haber hecho de sus palabras) no hicieron más que exacerbar los ánimos e impulsar a no pocos finqueros a subirse a los tractores para protestar en la capital jujeña.

Los tabacaleros podrán ser, quizás y en algunos casos, gente que no ha ido a una universidad ni que coquetea con lo más refinado del poder en el Salón de los Pasos Perdidos, pero eso no significa que no tengan capacidad para divisar desde qué balcón les están tirando una maceta. Esta es la lección que puede tomar la legisladora de su lamentable actuación en el caso, en vez de pretender hacer creer que sus declaraciones fueron tergiversadas o molestarse porque alguien analiza libremente, sin tacones en la nuca, la letra de sus discursos.

Pero hay que reconocer que en todo esto algo acertado dijo Liliana Fellner: “Eduardo Fellner no es el dueño de la Cámara de Diputados”. Esto que es tan básico y que largarlo en cualquier país serio resultaría de una obviedad insoportable, necesita ser dicho en Jujuy, donde muchas cosas están completamente tergiversadas. Así como su hermano no es el dueño de una de las cámaras del Parlamento argentino, la senadora no es dueña de su banca. Si bien es una de las representantes de la provincia en el Congreso de la Nación, esa banca le ha sido prestada por el pueblo jujeño para cuidar de sus intereses que, guste o no, en la puja por el Fondo Especial del Tabaco estuvieron del lado del campo y no de la industria.

En esta discusión no hay grises y la razón es bien sencilla: Jujuy tiene demasiados desocupados y tiene demasiada pobreza como para que sus gobernantes, por obsecuencia con el poder nacional o las razones que fuere, estén más preocupados en cuidarle la espalda a la industria que a una actividad que mal o bien –ese es harina de otro costal- es la que le da empleo a miles de trabajadores en varios pueblos y ciudades de la Provincia.

Este y no otro es el tema de fondo que se jugó en el debate en torno a la recomposición del Fondo Especial del Tabaco. En consecuencia, Liliana Fellner debería aceptar sin berrinches los costos políticos de un posicionamiento que ella eligió y no culpar a otros por sus propios errores. Pensar que en esta tremenda lucha iba a ser posible quedar bien con Dios y con el Diablo y que los productores le iban a quedar agradecidos por todo lo que les hicieron pasar, es reducir la política a divague puro. Y en Jujuy ya no queda lugar para eso.

Juan Héctor Figueroa, de la Redacción de El Libertario.com

Fuente: ellibertario reportes diarios de noticias independientes de jujuy

4 Responses to Liliana Fellner, víctima de la “opinología”

  1. Señor Figueroa
    Su nota, ESPECTACULAR. Por fin alguien sale a desemascarar a estos politicos que en Bs As hacen una cosa y despues vienen a la provincia a decir que hicieron otra. Gracias a este medio los jujeños podemos saber a ciencia cierta que es lo que hacen estos personajillos alla lejos, en detrimento de todos los jujeños.
    A Liliana Fellner le recomiendo que divague en el programa soporifero que hacia antes de saltar a la politica y que bautizo como “Divagando”. Debe entender que solo puede divagar en la tele y no en el Senado que, si no se dio cuenta, es otro ambito y merece seriedad.
    A los tabacaleros, pobres, mi solidaridad frente a la migaja que les dieron y ahora quieren hacer creer que es una montaña de dinero.
    Señores legisladores, a los jujeños ya no nos omnubilan los espejitos de colores.

  2. Jaime

    Felicitaciones, Juan Figueroa por la nota.

    Pero voy a disentir.

    Sus palabras textuales: “Liliana Fellner debería aceptar sin berrinches los costos políticos de un posicionamiento que ella eligió y no culpar a otros por sus propios errores.”

    ¿Ud. cree por azar que Liliana Fellner puede “elegir” un posicionamiento político?

    Una temeridad. Una afirmación como esa puede costarle la credibilidad a este prestigioso medio….

  3. La verdad che¡ yo varias noches no dormí pensando que los tabacaleros cabalgarían en sus tractores y se movilizarían, eso si es que temible ¡.
    Pobres trabajadores, supongo que ahora podrán cambiar las 4 x 4, y Maiami y Punta del Este es el proximo destino de nuestros próceres ¡Viva la Argentina.
    Oiga no dañe su credibilidad, diciendo que alguien no quería que este regalo que el gobierno hace a estas 30 familias no nos preocupaban a los jujeños eh¡

  4. Señor Figueroa, conozco los berrinches de la Senadora, ya que fui victima directa. Ella aplica las “tiras” sin disimulo, es una autoritaria al peor estilo feudal, llevo 25 años en el Senado, como personal de planta permanente, soy una profesional, licenciada en turismo, estudiante avanzada de derecho, con posgrado UBA y estudios en Francia y Canadá. Nada de eso sirvió cuando a la Senadora se le dio por gritarme como una loca en uno de sus ataques de ira y acusarme de “pararle sus proyectos” (yo, una empleada…). Renuncié al cargo que tenía como Secretaria de la Comisión de Turismo para no tener que tratar màs con ella en una relación desigual.