En la tierra del patrimonio de la humanidad…

Por Daniela Pantoja (madre de Tonatiúh)

Me pregunto quien nos ampara en Jujuy. Eso. ¿Quién nos ampara, en la provincia del patrimonio de la humanidad, donde un niño de 9 meses todavía no puede ejercer su derecho a la identidad, por que su madre eligió un nombre aborigen para heredarle y así transmitirle toda la cosecha cultural que vamos conformando los seres humanos día tras día. Transmitirle lo aprendido desde su infancia en las quintas de Tilcara o durante su formación como médica general en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Medicas de La Habana, donde ciudadanos de diferentes lugares del mundo fueron conformando este acervo cultural que hoy quiero transmitir a mi hijo.

Nos encontramos en un desamparo absoluto, luego de transitar por todas las vías legales correspondientes. Y luego de llegar a una conciliación en el juzgado donde el director del Registro Nacional de las Personas, un representante legal del estado, un representante de la Defensoría del menor, ante esta madre y su abogado, manifestaron total acuerdo y aceptaron registrar al niño con el nombre de Tonatiuh Gael Pantoja (nombre que acompaña como identitario del sexo).

Una respuesta, a los 60 días (por tramites administrativos “normales”), el juzgado se declaró incompetente.

El acuerdo, la conciliación, las partes todas de acuerdo, la palabra, las firmas, los jueces, las miradas entre los honorables representantes de la justicia..Desaparecieron !!!! No me lo contaron yo estuve allí. ¿Quién nos ampara?

Donde se aplica lo que leemos todos los días en los diarios o escuchamos de nuestros legisladores en elocuentes discursos a cerca de la identidad, los derechos humanos, el respeto por las culturas y su patrimonio. Es necesario que transcurra tanto tiempo para que la justicia se expida?

Ningún ciudadano merece ser maltratado, ultrajado y burlado de esta manera. Mientras tanto Tonatiuh sigue creciendo sin los derechos que cualquier niño del mundo posee.

El nombre en cuestión

En la mitología azteca Tonatiúh (de origen náhuatl) era el dios del sol. El pueblo azteca lo consideró como el líder del cielo. También fue conocido como el quinto sol, debido a que los aztecas creían que asumió el control cuando el cuarto sol fue expulsado del cielo. De acuerdo a su cosmología, cada sol era un dios con su propia era cósmica y según los aztecas ellos aún se encontraban en la era de Tonatiúh.

El calendario azteca o piedra del Sol, es el monolito más antiguo que se conserva de la cultura prehispánica. Se cree que fue esculpido alrededor 1479. Es un monolito circular con cuatro círculos concéntricos. En el centro se distingue, justamente, el rostro de Tonatiúh (Dios Sol), adornado con Jade y sosteniendo un cuchillo en la boca..

“Tonatiuh, el Logos o Demiurgo creador del universo, con su lengua triangular de fuego, es el niño de oro de la alquimia sexual, el sol espiritual de la media noche, el águila que asciende, el resplandeciente dragón de sabiduría y se representa por el brillante astro que nos da vida, luz y calor. Decorado da la manera náhuatl aparece glorioso en el centro de la gran piedra solar”, refiere Samuel Aun Weor en ” Doctrina Secreta de Anahuac”.

Fuente: Agenda Pública