Economistas de Jujuy pronostican
un inquietante escenario social
Un panorama sombrío en el futuro cercano de la Argentina, de incierta duración y que traerá aparejado una significativo aumento de la desocupación fueron algunos de los puntos salientes del análisis de la crisis financiera mundial, realizado anoche en la Facultad de Humanidades por la mesa panel que integraron los economistas Leopoldo Humberto Quintana, Benito Carlos Aramayo y el antropólogo e historiador Juan Pablo Ferreiro, bajo la coordinación del licenciado José María Galli. La charla fue organizada por la Unidad de Investigación “Ciencia, Culturas y Procesos Sociales en Latinoamérica”.
Sobre el origen de la crisis global, Benito Carlos Aramayo señaló que “como dijo Marx, hace ya más de 140 años, es típica de la sobreproducción relativa y caída de la tasa media de ganancia. Esta es una crisis que significa un gran desequilibrio entre la producción y el consumo”.
Agregó luego que “el origen de esto es la derrota del socialismo a escala mundial, primero con la restauración del capitalismo en la Unión Soviética, en la década del 50, después con la restauración del capitalismo en China, particularmente después del 78″.
El economista explicó que “se ha trasladado capital y tecnología hacia Oriente, que ha provocado una enorme crisis de superproducción y una enorme acumulación de ganancias extraordinarias, como nunca había conocido el capitalismo a escala mundial”.
“Ese capital financiero que después de transforma en especulativo y que no tiene forma de valorizarse, sino a través de inventos, como han sido las hipotecas inmobiliarias, ha hecho crisis en estos días y no tiene vías de solución, en tanto no existan la posibilidad de nivelar la producción con el capital financiero”, agregó.
Según precisó Aramayo “tiene que haber una enorme destrucción de ese capital financiero y de fuerzas productivas en general, empezando con la desocupación, la destrucción de la fuerza de trabajo, hasta que se vuelva a equilibrar el sistema” y remarcó que “si no hay revoluciones, el sistema seguirá vivito y coleando por los próximos años”.
Vaticinó además que “si hay revoluciones, vamos a asistir de nuevo a procesos donde su van a instaurar regímenes populares. No se si se va a llamar socialismo, o llámele como quiera, pero vamos a volver a vivir esos procesos, porque la otra posibilidad es que volvamos a fascismo, como se vivió en la década del 30″.
Sobre cómo imagina el futuro inmediato en el país, Aramayo fue categórico al señalar “muy negro”. A lo que agregó “hay que prepararse para una gran lucha y evitar que la crisis, que nos van a trasladar los países centrales a un país dependiente como la Argentina, no la pague el pueblo y mucho menos los trabajadores”.
Finalmente reveló que “en estos momentos estamos hablando de que en la Argentina hay más de 100.000 desocupados de la industria, entre automotriz, construcción, textiles y la industria del calzado”.
Por parte, el magíster Leopoldo Humberto Quintana indicó que “hemos tratado de dar una perspectiva, en lo intelectual, sobre qué es lo que está pasando en la economía mundial y mostrar que esto, además de ser un tema financiero y que tiene mucho que ver con la ingeniería financiera, trasciende ese ámbito y trasciende incluso hasta las políticas macroeconómicas, porque es un problema del desarrollo del sistema capitalista”.
Sobre los posibles desenlaces que podría deparar la evolución de la crisis mundial, Quintana remarcó que “las soluciones están bastante lejos de avizorarse todavía”. “Va ha venir una reproducción de la crisis dentro del propio país y vamos a sufrir las consecuencias de este problema que hay en todo el mundo”, aseveró.
Acerca de cuáles serán las señales de llegada de la crisis, el economista advirtió que “el primer indicio será el desempleo. Ese será el primer síntoma, doloroso e inmediato que se va a observar. Después vendrán quiebras de empresas, problemas del Estado para atender sus funciones por falta de financiamiento”.
Consultado sobre si Internet como vía de comunicación y enlace instantáneo entre todos los países del mundo, podría cambiar la forma de manejar la información económica, Quintana opinó que “si bien ha cambiado el manejo de la información, también se ha avanzado en la pérdida de precisión y eso que se llama el capital informacional, se ha destruido, porque la comunicación entre las personas se han distorsionado tanto, que quienes toman decisiones, no saben si la información que tienen es adecuada o no. Están tomando decisiones como en un vuelo a ciegas”.
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Estos científicos si que han resultado buenos, si se enterara Gerardo Carrió, seguramente los contrata para tirar contra los Kischner. Esperemos que la boca se les haga a un “lao”, y no se cumplan sus vaticinios. Pero…por si las moscas, si alguien ha perdido la novia o la amante vaya a verlos así se olvida de una buena vez.