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La Primera Colada de Arrabio argentino

11 de octubre de 1945.  Palpalá, sólo un puñado de fincas y un pueblo de pocas esquinas en la década del 40, es un caso emblemático del proceso de desarrollo que tuvo lugar en Jujuy en el último medio siglo.
El descubrimiento accidental de yacimientos de hierro en las serranías de Zapla en 1939 -un mineral que según habían dictaminado algunos especialistas de la época no existía en la Argentina- fue punto de partida de una industria que transformó para siempre a la Provincia y, lo más trascendente: además abrió las puertas de la siderurgia nacional.
Eran tiempos de la cruenta II Guerra Mundial. Aunque Argentina no participaba del conflicto, no podría sustraerse de sus consecuencias. Uno de los principales problemas fue el país había perdido la provisión de acero que le llegaba de las naciones productoras, entonces trabadas en la descomunal lucha.
Muy lejos de los exuberantes serranías de Zapla, en Buenos Aires, por inspiración de un patriota aún no reconocido con justicia, el coronel Manuel Nicolás Savio, se creaba la Dirección General de Fabricaciones Militares, organismo al que se le encomendó en 1941 el desarrollo de exploraciones y explotaciones de cobre, hierro, manganeso, aluminio y otros minerales estratégicos con el objeto de generar manufacturas de materiales de guerra y otras destinadas al consumo general. Era el momento de romper la dependencia industrial con los países desarrollados y esa fue la preclara visión de Savio.
En 1942, el geólogo Luciano Catalano, enviado por Fabricaciones Militares a Jujuy, realizaba una exhaustiva investigación que permitió corroborar que se trataba de un extenso yacimiento de hierro cuyas reservas se estimaron en más de 40 millones de toneladas de mineral de hierro.
El 23 de enero de 1943, se creaba por decreto nacional el establecimiento Altos Hornos Zapla y en ese mismo año se terminaba el proyecto y los trámites necesarios para la construcción de la planta siderúrgica, que funcionaría con el abastecimiento de mineral de hierro extraído del cerro Zapla.
La construcción de la planta piloto de Zapla se realizó en dos años, entre 1943 y 1944, con la participación de técnicos alemanes que fueron convocados para dirigir la obra. El 20 de septiembre de 1945, el propio general Savio procede a encender el primer alto horno de fundición de arrabio y el 11 de octubre se produce la primera colada de arrabio argentino. “Allá en Jujuy, en un pueblito lejano, un chorro brillante de hierro ilumina el camino de Argentina. Que su luz no se apague nunca, ¡Sigamos su luz!”, escribe el general Savio cuando comunica a Fabricaciones Militares el feliz suceso.
Los años siguientes son de imparable expansión. La Mina 9 de Octubre, bautizada así en homenaje a la creación de Fabricaciones Militares, amplía sus labores extractivas. Se crea el “Centro Mina”, donde se levantan viviendas para los trabajadores, una escuela, una capilla y otras dependencias. Lo mismo en Puesto Viejo, donde pasa a funcionar otro de los centros productivos de Zapla. También se constituye el Centro Forestal para abastecer de carbón vegetal los requerimientos de los Altos Hornos. Este propósito da lugar a un gigantesco operativo de forestación de eucaliptus en una superficie de 18 mil hectáreas, que hacia 1970, se estiman en 25 millones de plantas.
Este esquema permite a Zapla realizar un proceso siderúrgico integral en un ciclo completo de autoabastecimiento, partiendo del mineral hasta llegar al acero. Para 1964, se corona este proyecto con la habilitación de las plantas de Acería y Laminación del centro siderúrgico de Palpalá. Tres años después, se opera la ampliación y conclusión de un tren de laminado fino para aceros, una nueva usina térmica y un nuevo alto horno para fundición de arrabio de 250 toneladas diarias.
El “pueblito lejano”, al influjo de estas transformaciones, se convierte en una ciudad populosa. De los 300 habitantes que estima había en 1950, se pasa a más de 18 mil al llegar la década de los setenta, con lo que Palpalá pasa a ser el tercer conglomerado poblacional de importancia en la Provincia.
Una década después, la baja ley del mineral de hierro con que trabaja Zapla desde su creación, plantea una ineludible ecuación económica desfavorable. El establecimiento comienza a tener serias dificultades para sostener su producción importando mineral de hierro de buena ley de Brasil y Chile.
Hacia 1983, desde los niveles oficiales comienza a hablarse de la necesidad de privatizar a la deficitaria acería palpaleña, proceso que culminará con su traspaso a manos privadas en los 90.

Irene Ballatore


2 Responses to La Primera Colada de Arrabio argentino

  1. cual es la poblacion de esta historia

  2. Brenda: Palpalá es una ciudad que está situada a 13 kilómetros de la capital de la provincia de Jujuy, República Argentina.