Por altas tasas de suicidio
dictan capacitación en Libertador

En Libertador General San Martín, unos doscientos jóvenes “potencialmente suicidas”, reciben asistencia de la Fundación Jacarandá. El dato fue revelado por el intendente de esa ciudad, Marcelo Llanos, durante el lanzamiento de una capacitación organizada por el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia.

Gracias al trabajo de la fundación Jacarandá -explicó el intendente- se pudo reducir notablemente en Libertador la tasa de suicidios que duplicaban el promedio provincial.

Según se destacó oficialmente, la jornada se realizó teniendo en cuenta lo elevados que son estos indicadores en la ciudad ramaleña. La capacitación estuvo dirigida a personal que trabaja en forma directa con niños y adolescentes, quienes constituyen la franja más expuesta a este flagelo, se indicó.

Durante el acto de apertura, la ministra de Desarrollo Social Liliana Domínguez, afirmó que el suicidio en la adolescencia es una trágica realidad, ocupando un lugar entre las primeras causas de muerte en la mayoría de los países desarrollados. Al respecto avanzó diciendo que lo peor es que la tendencia es a incrementarse según los índices estimados de la Organización Mundial de la Salud.

“Para tratar de revertir esa situación es que se hizo esta capacitación a profesionales que trabajan con menores en riesgo”, dijo.

En tanto que la magíster Susana Mascheroni, quien tuvo a su cargo las disertaciones, estableció la importancia de dotar a los recursos humanos que trabajan en la temática con una capacitación que aborde el comportamiento suicida y su prevención,  pues les pondría en mejores condiciones de ayudar a los jóvenes que se encuentren en una situación de crisis suicida.

Mascheroni finalizó diciendo que similar provecho tendría para los padres, las madres, y otros familiares, maestros y profesores, que estarían más capacitados para detectar prematuramente aquellos candidatos a la realización de un acto suicida y evitar que ocurra, además de contribuir a interpretar el suicidio como un proceso que tiene su historia y que contrariamente a lo que se piensa, no ocurre por impulso, sino más bien como una decisión largamente pensada, analizada, desechada y retomada en múltiples ocasiones para poner fin a una vida, en la que el suicidio es un síntoma más, el último síntoma, de una existencia infeliz.

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