Hasta cuándo
El acto eleccionario en un pequeño sindicato con algo más de 1800 afiliados desnudó la precariedad de un sistema de gobierno sindical asentado en la prepotencia, la corrupción y la hipocresía. Resulta inconcebible que la simple mecánica de periodicidad en los cargos, elemento sine qua non de la democracia genere situaciones de violencia a imitación de los procedimientos de la mafia.
A 26 años del retorno al sistema democrático de gobierno, nos encontramos con enclaves como el sindical, donde las situaciones tienden a resolverse mediante la utilización de patotas armadas que haciendo uso de la fuerza, imponen la voluntad del capo de turno, sin atenuantes.
Lo grave de esta situación delictual es que la sociedad se acostumbró a convivir con ella, creyendo que es una cuestión que tan solo le incumbe a los involucrados, sin advertir que los derechos civiles son patrimonio de una sociedad en su conjunto, y nadie puede violarlos sin la condigna sanción.
Y es allí donde se nos presenta lo más grave aún: el poder de policía y la aplicación de la ley es resorte exclusivo y excluyente del Estado. Por tal razón, el ejemplo debe partir desde los poderes que componen el trípode en que se asienta el gobierno republicano, el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Una sociedad que no puede concurrir a un comicio sindical sin riesgo físico ni coerción moral, está lejos de convivir civilizadamente. Y si la fuerza es la razón de las bestias, más que una sede gremial termina pareciéndose a un zoológico.
Allí cobra fuerza el pensamiento del doctor Mariano Moreno en la traducción del Contrato Social (1810): “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones se sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía”.
Ernesto Sepúlveda



Tal cual, zoológico es lo más sensato para clasificar esos eventos concurridos o más bien “manejados” por simios rabiosos.
Yo tengo la esperanza que muchas cosas se acabarán, lo que temo es que costará mucha sangre y tiempo. Los cambios en América Latina están en marcha, aquí también, por eso estamos viviendo tantos acontecimientos continuos que se van registrando en la historia.