En algunos barrios, parece que
sigue la gestión de Martiarena

Jujuy.- Los varios miles de personas que a diario necesitan algún medio de transporte para movilizarse desde sus barrios y asentamientos de Campo Verde, 9 de Julio y 40 Viviendas de Prensa hacia el centro de la ciudad, carecen hasta de una vereda para poder hacerlo caminando con seguridad.

Los reclamos por un mejor servicio de transporte público siguen sin ser escuchados y las expectativas que había generado la llegada de una nueva gestión se van esfumando como el humo negro de los caños de escape de los colectivos.

La respuesta oficial es que ninguna empresa local tiene unidades suficientes para reemplazar a la actual prestataria, Noa Transport, empresa que con haber incorporado tres unidades cero kilómetro considera que ya tiene cumplidas todas sus obligaciones y puede aspirar a seguir explotando el corredor, sin hacer nada por cambiar alguno de los tantos problemas que padecen los usuarios.

Por eso es que en este punto, cuesta encontrar diferencias entre la gestión de José Luis Martiarena y el actual intendente: como entonces, se reducen las frecuencias, los colectivos se quedan varados por problemas mecánicos, en los horarios picos no alcanzan y en los otros, retiran unidades de circulación; entonces siempre hay que esperar, en algunos casos, hasta tres cuartos de hora. Con frecuencia, mejor es irse a pata, si hubiera por dónde, claro.

Al igual que en los tiempos de Martiarena, hay sordera. No se soluciona el problema del transporte urbano y tampoco se autoriza la circulación de taxis compartidos, que estarían totalmente justificados frente a la significativa demanda sin satisfacer que muestra la realidad. Algún tímido operativo de inspectores de tránsito hace su aparición de vez de en cuando para controlar los taxis truchos, que como es lógico, se hacen la América con tanta gente que no tiene en qué viajar y termina subiéndose a cualquier cosa, con los riesgos que sean.

Sin colectivos y sin taxis compartidos, a muchísimos usuarios de esta zona de la ciudad, sólo les queda caminar. Desde estos barrios al centro de San Salvador de Jujuy hay unos tres kilómetros y en ciertos momentos del día, el trayecto puede hacerse en media hora, el mismo tiempo, o en algunas ocasiones menos, que el que se pierde en las paradas.

Por eso hay quienes cultivan la esperanza que algún día el intendente se duela un poco de la situación y mande a construir veredas. Son casi tres cuadras entre las 40 Viviendas de Prensa y la avenida Ascasubi, donde es muy peligroso y difícil caminar debido a la presencia de aguas servidas, piedras, agujeros, basura, alimañas, sedimentos verdosos y putrefactos, excrementos de animales y perros callejeros amenazantes. (ver fotos en la galería de El Libertario.com)

A falta de colectivos y taxis compartidos, buenas pueden ser las veredas. ¿O también les van a decir que no?

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