La lamentable actuación de la policía jujeña
El operativo de seguridad montado por la policía jujeña detrás del palco levantado frente a la flamante escuela Exodo Jujeño, dejó al desnudo la total falta de profesionalismo, organización, coordinación y lo que es más preocupante la ausencia total de sentido común del personal jerárquico destacado en ese crítico lugar para la seguridad de la primera mandataria de todos los argentinos.
Horas antes de la llegada de Cristina Fernández de Kirchner, las ridículas medidas de seguridad que impartían los uniformados eran destinadas principalmente a entorpecer la tarea de quienes debían permanecer en ese sitio por cuestiones laborales, concretamente un grupo de periodistas que tenían como consigna cubrir la trastienda del acto de inauguración de la escuela al que asistiría la presidenta.
Pero no fueron los periodistas los que se encargaron de revelar la mala distribución del personal policial, fue la pacífica gente jujeña que en cuanto vio asomar la sonrisa de la presidenta en la ventanilla de la combi que la trasladaba por el puente Lamadrid hacia la calle Independencia, doblegó fácilmente el cordón de contención que formaban un grupo de uniformados separados por unos cuatro metros entre cada uno de ellos.
Una muchedumbre que hasta ese momento había permanecido pacientemente en la playa de estacionamiento de 19 de Abril y Lamadrid, se abalanzó sobre el vehículo, cubrió la calzada e impidió la marcha del rodado y de toda la caravana que la seguía. La presidenta amablemente repartió saludos y recibió muestras de cariño y numerosas cartas.
La cara de espanto de los porteños que habitualmente se encargan de la seguridad de los presidentes se contagió a los jefes policiales jujeños que empezaron a dar órdenes y contraórdenes que desembocaron en una confusión generalizada al abrir las barreras ubicadas en la bocacalle de la calle Independencia esquina Lamadrid.
Sólo dejaron ingresar al vehículo presidencial, e inmediatamente volvieron a formar un compacto cordón de efectivos y cercos de acero.
La imprevista situación obligó a apearse a un numeroso grupo de funcionarios que se trasladaban en otros vehículos, que formaban parte de la comitiva presidencial y no pudieron seguir a la combi de Cristina debido a la gran cantidad de gente que corría desordenadamente detrás de esta.
Entre los que se quedaron fuera del área de seguridad se encontraba el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubei. El mandatario salteño, haciendo uso de una suerte de jugada propia de un equipo de rugbiers rompió las filas policiales, apoyado por un grupo de colaboradores que también se filtraron junto al gobernante vecino, con lo que el dispositivo policial fue nuevamente vulnerado.
Como resultado final podemos resumir lo siguiente: se puso en serio riesgo la seguridad de la presidenta. Ninguno de los periodistas que fuimos hostigados por los jefes policiales dio siquiera un paso hacia la zona vedada. Quienes acompañaban a la presidenta sufrieron un desagradable momento y nuevamente mostramos la hilacha, como ya es una malísima costumbre en nuestro medio.




Sientase libre de enviar su opinión