Quintana: algunos “viven enamorados del pasado”

Para el economista Humberto Quintana, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Jujuy, en la Argentina hoy se ven situaciones de política económica similares al pre-Rodrigazo en la década del 70: un Estado muy fuerte que quiere frenar los precios por vía de decretos, lo cual genera presiones que cuando estallan, lo hacen violentamente.

En una entrevista concedida al programa “Peras&Peros” de Radio Universidad, Quintana opinó que la postura del ex presidente de negarse a “enfriar” la economía es contradictoria “porque si no la enfría anticipada y controladamente, la va a enfriar el propio sistema, porque los actores van a dejar de producir, van a entrar a especular y la economía va a dejar de producir por sí misma”.

-¿En qué puede cambiar la situación con un nuevo ministro?
-Lo importante es el proceso económico que se está viviendo, producto de algunas distracciones en cuanto a tomar medidas en tiempo. Los precios están subiendo a una velocidad bastante más rápida de lo que sería aconsejable. La inflación que se estima está en el orden del 30 por ciento. Estamos hablando de una inflación que está pasando de ser normal, controlable, a incontrolable, nada más. Controlable quiere decir que la tasa de crecimiento de los precios acompaña el crecimiento de la actividad económica, y entonces allí se puede justificar que halla un crecimiento de precios en ese sentido, pero resulta que la tasa de crecimiento de los precios del 30 por ciento ya supera al 8 por ciento de la actividad económica.

-¿Qué es lo que está provocando esta inflación incontenible?
-Lo que está provocando la inflación son muchas cosas: primero un re-acomodamiento de algunos precios, que todavía no termina de producirse y concretarse en algunas tarifas de servicios públicos y están provocando también un aumento de los salarios por encima de lo que debiera haber sido lo recomendable. Un aumento de salario entre un 20 y el 23 por ciento era aconsejable pero llegar a un aumento del 30 por ciento, ya el aumento salarial pasa a ser una causa de la expansión de la inflación.

-¿Se puede salir de esto?
-Para salir de esto se necesita cierto tiempo, hay que poner paños fríos en esta espiral de incrementos salariales, o por lo menos limitar aumentos más moderados. Segundo: debiera acompañarse también con alguna medida macroeconómica tendiente a tener una contracción de la demanda global, vía monetaria o vía fiscal, evitar un fuerte gasto público. Si bien el Estado tiene superávit, debería controlarse un poco el gasto público para evitar estas consecuencias.
Hay gasto público alto pero con un superávit, es decir, sin incurrir en déficit, por lo menos en el Estado nacional; los estados provinciales tienen déficit algunos, pero visto desde el punto de vista del Estado en sí sino de la economía en su conjunto. El gasto público por más que tenga superávit, genera una presión inflacionaria cuando trasciende determinados límites. Lo mismo con la emisión monetaria. En este momento, la oferta monetaria trató de controlarse un poco, la autoridad monetaria fue algo prudente en el sentido que no hubo un desborde monetario. El que ha sido factor de expansión monetaria en la Argentina en este ultimo tiempo fue el sistema cambiario, ya que hay una fuerte exportación, una fuerte entrada de divisas y el Banco Central para mantener alto el dólar salió a comprar los dólares y esto implica que quita dólares de circulación y emite dinero para que entre a circular dinero y eso genera un proceso inflacionario.
Hoy, la demanda de divisas está proviniendo del propio sector privado, ya no del Banco Central, frente a esta incertidumbre que se está generando con otros ingredientes de tipo político que repercuten seriamente sobre la economía.

-¿Y todo se agrava más con el conflicto del agro?
-El conflicto del agro tiene tres consecuencias inmediatas: primero, que se desalienta la producción, se dificulta la provisión de bienes y esto afecta la oferta de productos, hay escasez y eso hace subir los precios. El segundo impacto es que la gente deja de invertir porque las reglas económicas para que el produce no son claras, deja de producir y genera un impacto que puede haber menos producción, menor oferta a mediano plazo y el otro impacto es la incertidumbre general. Si se ve que el gobierno no puede conducir adecuadamente este conflicto, se desconfía de la capacidad de gestión del gobierno y los actores económicos comienzan a generar acciones especulativas, tratando de cuidar sus recursos, esto genera una complicación de la situación.

-Dicho en palabras más sencillas, es lo que explica que la gente salga a comprar dólares o euros para tratar de zafar de lo que podría venir.
-Claro, empieza a cundir la desconfianza y esto genera un impacto desestabilizante. Tenemos muchas experiencias en la Argentina en que la desconfianza ha desestabilizado y ha volteado presidentes.

-El caso de Fernando de la Rúa sin ir muy lejos.
-El caso de Alfonsín que anticipó la entrega del gobierno y el caso de de la Rúa que fue el caso más fuerte. Y para colmos, lo que ocurre es que se ven situaciones de política económica muy similares a la época del pre-Rodrigazo, de la década del 70. Hay que recordar que en esa época se tenía un Estado muy fuerte en el sentido de querer frenar los precios. Ese freno de los precios es artificial porque todo intento de frenar precios por vía de decretos es artificial y en algún momento explota y cuando explota, lo hace violentamente. Y en parte, el secretario de Comercio Interior apunta a ese tipo de políticas de tratar de querer frenar precios por vía de decretos, de la Ley de Abastecimiento y de esa manera, puede ir generando presiones que en el momento que se liberen, se liberen muy violentamente.

-Es decir que en este punto los argentinos no hemos aprendido de la experiencia del pasado…
- Pareciera que hay personas que no solo que no aprendieron sino que viven enamorados del pasado, con las consecuencias que eso trae. Y esto es malo; habría que buscar ni analistas económicos ni políticos, sino analistas psicológicos que pudieran entender esta forma de actuar de la sociedad argentina, porque acá no es un gobernante, es la sociedad que apoya este tipo de medidas y que resultan atractivas para mucha gente y por eso es que las aplican.

-Lousteau quería enfriar la economía y Kirchner, que parece ha tomado en forma personal las riendas de la política económica del país, no quiere que se afecte el crecimiento de la economía. ¿De qué estamos hablando en cada uno de estos casos?.
-Cuando dicen enfriar la economía son medidas macroeconómicas que tenderían a desacelerar el crecimiento económico, porque lo que está creciendo es la demanda y subiendo los precios. Entonces tiene que haber menos gasto público y menos emisión monetaria.
La postura del ex presidente de no querer enfriar es contradictoria porque si no la enfría anticipada y controladamente, la va a enfriar el propio sistema, porque los actores van a dejar de producir, van a entrar a especular y la economía va a dejar de producir por sí misma.
Lo que a mí me preocupa es esa postura de Kirchner. La veo un poco contradictoria con la personalidad y la formación del actual ministro de Economía. Es una persona que aquí la hemos podido conocer porque fue un funcionario de carrera del Ministerio de Hacienda. Por concurso gana el cargo de director de Presupuesto, tenía a su cargo las relaciones con las provincias. En la época en que yo fui funcionario, tuve mucho trato con él. Es una excelente persona, muy coherente, muy solvente. Yo veo que esa forma de ser es medio contradictoria con el perfil político que se le quiere imponer, hasta me hace temer que dure poco. Es una persona de mucha capacidad y honestidad.
Quienes actuamos en Jujuy hace más de diez años tuvimos muy buenos recuerdos de él. Vino muchas veces a Jujuy y trabajó mucho con nosotros.

-Lo que destacó mucho la prensa porteña es que es un hombre de absoluta confianza de Kirchner.
-Fue un funcionario de carrera, muy técnico, pero talvez por las relaciones con las provincias que el tenía, haya conocido a Kirchner cuando era gobernador y haya alcanzado así la confianza de Kirchner. Siempre fue muy sensato en su postura y la sensatez a veces choca con las voluntades políticas y ese es el temor que me daría, que se produzca un choque y no pueda conducir la economía, sobre todo con la postura del secretario de Comercio, tan contraria a una razonabilidad económica.

-¿Cómo ve las conversaciones entre el campo y el gobierno?
-Tenemos información secundaria, son informaciones a través de la prensa que pueden estar sesgadas, pueden estar intencionalmente dirigidas a otro lugar. De acuerdo a la información de la prensa, las conversaciones no andan bien; de acuerdo a algunas informaciones concretas sobre las disposiciones administrativas que se van emitiendo para el reintegro de los impuestos, se lo ve como bastante poco operativo, como que el productor va a tener que hacer trámites tan complejos que va a sentirse bastante mal tratado. Sobre todo el pequeño productor que tiene que estar detrás del campo y hacer trámites legales. Ese tipo de costas son la que hace pensar que las relaciones son un poco difíciles.

-En el caso de las economías regionales, había varios planteos muy interesantes para la economía jujeña como la posibilidad de una compensación en los fletes. Pero parece que eso quedó en nada.
-Esa conversación aparentemente está prevista pero para productos que son de origen pampeano, como ser la soja, el girasol y paremos de contar. La soja se produce en buena cantidad en Salta, en Jujuy no. Yo entiendo que no tendría un impacto fuerte en la provincia, lo único interesante es el esquema, que se compensen los costos del transporte es un buen esquema como filosofía económica y sobre todo como esquema de desarrollo regional, pero estaría acotado a productos que no son los nuestros.

-Al comienzo de las conversaciones, se hablaba de esa compensación para todos los productores y después se acotó.
-A los grandes productos de exportación.

-Volviendo al tema de la situación económica del país en este momento, ¿usted qué le aconsejaría a la familia jujeña, al ciudadano común?
-Lamentablemente, hoy guardar el dinero en efectivo no es bueno, porque la inflación está destruyendo la capacidad adquisitiva, tampoco salir a lo loco a comprar temiendo que suban los precios, porque eso acelera también la inflación y a lo mejor esas son decisiones que podrían ser contraproducentes. Yo diría que las familias sean siempre prudentes en el manejo de sus recursos, que busquen precios siempre, porque no siempre los precios son uniformes en todos lados, la transmisión de la cadena de precios no se da en forma homogénea.
Que vean el tipo de endeudamiento que van a hacer, si van a hacer un endeudamiento con tasa variable, traten de no endeudarse. Si obtuvieran una tasa fija sí. Depende del tipo de crédito que le ofrezcan. Un crédito en dólares en este momento es algo riesgoso porque la inestabilidad está llevando a una acción especulativa de querer ir al dólar, que puede hacerlo subir. A su ves esa acción especulativa está bien vista por los exportadores, porque ya con el proceso inflacionario que hay, el tener ingresos dolarizados ya no les resulta tan conveniente como cuando recién se salió de la convertibilidad. Recuerden que cuando se salió de la convertibilidad, los ingresos seguían en dólares para los exportadores y los costos en pesos, con lo que se abrió una brecha de ganancia muy importante. Ahora los costos en pesos subieron mucho y el dólar se mantuvo constante, entonces el margen se ha disminuido. Eso lleva a generar acciones de muchos industriales de que el dólar suba para poder mantener ese margen.

-¿Usted cree que se va apelar a ese remedio aterrorizante que es la devaluación y del que los trabajadores tenemos negros recuerdos?
-La devaluación es permanente, nosotros no tenemos un sistema de tipo de cambio fijo, determinado por el Banco Central. Es el mercado el que determina el dólar. Lo que puede ocurrir es que se produzca una gran corrida que haga aumentar la demanda de dólares y ahí suba. De eso no se está exento, sobre todo cuando las señales de la conducción económica no son buenas para los agentes económicos.

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1 Opinión to “Quintana: algunos “viven enamorados del pasado””

  1. Excelente la nota. Muy explicativa. Si puedo dejar alguna opinión personal, voy a apoyar lo expresado por el licenciado Quintana respecto de la necesidad de analistas psicológicos. Hay que estudiar los motivos íntimos de la “negación” que se manifiestan inexorablemente en la política económica nacional.

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