Mal momento de Jenefes
La posición del senador Guillermo Jenefes, en medio del conflicto entre la presidenta y el Grupo Clarín, es motivo de apuestas y comentarios malévolos en los pasillos del Senado. Siendo referente de los empresarios de la comunicación, se preguntan algunos, cómo hará para “quedar bien con Dios y con el Diablo”. Otros descuentan que el senador jujeño tendrá que dar señales claras de su obediencia a Cristina con mucho más que un comentario favorable al Observatorio de Medios, agilizando el tratamiento de la reforma de la Ley de Radiodifusión, una cuestión que desde la Comisión de Medios de Comunicación que preside, Jenefes supo frizzar para beneplácito de los grupos económicos pero que ahora el poder K parece dispuesto a encarar.
El senador jujeño Guillermo Jenefes, dueño del grupo Radiovisión, pasó un mal momento en la sesión de la Cámara Baja en la que oficialismo y oposición polemizaron por el Observatorio de los Medios, que propicia la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Es que a la apasionada defensa del Observatorio que hizo Jenefes, el senador radical Ernesto Sanz le refregó la cuestión de la distribución de la publicidad oficial y “los negocios paralelos de los medios”. Sanz pidió abrir una discusión en la Argentina sobre el tema y comentó la cuestión de empresas provinciales dueñas de medios que también tienen otros negocios. “Tendremos que discutir de qué manera se vinculan con el Estado”, dijo, en una clara alusión a los intereses empresariales del legislador jujeño, dueño del único canal de TV abierta en la Provincia que factura suculentas sumas de dinero al Gobierno provincial.
En medios de duras críticas de la oposición, Jenefes rechazó de plano que ese observatorio pretenda coartar la libertad de expresión.
“La Presidenta lo único que expresó fue que todas las universidades públicas van a ser invitadas a integrar este observatorio, para ver si existe algún tema de discriminación, xenofobia o raza”, aseguró.
Puntualizó luego que la iniciativa “no tiene ningún fundamento alguno una mordaza a la prensa” y enfatizó que en realidad el observatorio existe desde 2005. Fue constituido entonces por el INADI y el Consejo de la Mujer, y ahora se integran las facultades de Ciencias de la Comunicación de las universidades de todo el país”.
“No se busca la mordaza de ninguna prensa, sino que en el contenido de la radio y la televisión no haya ningún contenido que constituya un ataque discriminatorio”, destacó el legislador jujeño. De ahí que considerara en nombre del oficialismo que “pedirle al secretario de Medios que venga a expresar qué significa el Observatorio de Medios, no tiene sentido”, afirmó.
El jefe del bloque radical del Senado había advertido que “el Congreso no tiene que discutir cuestiones coyunturales solamente y terminar con proyectos de resolución” y que “a nosotros los radicales nos gustaría hablar por ejemplo del tema de licencias, prórrogas, cómo se otorgan”. Sanz recordó que hace tres años exactamente ese Congreso fue omitido a través de un decreto en ese tema y reclamó poner en discusión las nuevas licencias otorgadas a canales de televisión abierta y radios.
Agregó al temario la cuestión de la distribución de la publicidad oficial y puso énfasis luego en “los negocios paralelos de los medios”. Al respecto pidió abrir una discusión en la Argentina sobre el tema y comentó la cuestión de empresas provinciales dueñas de medios también tienen otros negocios. “Tendremos que discutir de qué manera se vinculan con el Estado”, dijo.
“Lo peor que puede ocurrir es que sigamos avanzando en temas coyunturales -advirtió-.
Ojo, no perdamos de vista que mientras tratamos estos temas se nos pasan por el costado temas que son importantes que van definiendo de qué manera se va conformando la sociedad democrática de la Argentina”.
El mensaje de Ernesto Sanz concluyó con un temor: “que cuando se hable del poder real, la gente va a mirar a otros factores y no a nosotros, que somos la base del poder institucional en la Argentina”.



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