Provincias y Nación, cuestión de fondo del paro agrario
“Hoy en día, ya la gente no respeta nada. Antes poníamos en un pedestal, el honor, la verdad y la ley….. la corrupción campea en la vida americana de nuestros días, donde no obedece otra ley, la corrupción es la única ley. La corrupción esta minando este país, la virtud, el honor y la ley se han esfumado de nuestras vidas”. Declaraciones de Al Capone al periodista C. Vanderilt Jr. Publicada en la revista Liberty el 17-10-31.
Si no fuese trágico, estas declaraciones de Al Capone darían risa, ya que el peor mafioso de los EE.UU hablaba de ley, honor, etc,etc, pero más trágico es pensar en esas mismas palabras puedan ponerse en boca de nuestra clase dirigente, especialmente de los funcionarios nacionales como De Vido, Moreno, o los inefables Fernández.
Los acontecimientos que hoy ocupan a toda la dirigencia del campo, producida por el aumento de las retenciones a la soja (del 37% al 44%), ha producido consecuencias que son de lo más insólitas. El magnífico Moyano, patrón de los camioneros mandó a desalojar las rutas para que sus empleados los camioneros pudieran pasar, provocando una confrontación entre trabajadores que será difícil magnificar (habrá que preguntarle a Fernández para qué está la policía). Los patrones de la Sociedad Rural Argentina, que impulsaron el paro, declararon que era una forma de protesta simbólica, pero como siempre desconocen qué es lo que pasa por abajo, los pequeños y medianos productores. A partir de entonces llevan a cabo uno de los paros agropecuarios más prolongados que se conozcan, declaraciones explosivas. Todo esto con un pronostico a futuro, reservado.
El gobierno nacional, con estas acciones tienden a seguir enriqueciendo a la Nación. Por supuesto que el concepto de Nación que ellos tienen no es la que los millones de habitantes sienten, ya que la provincias cada vez están mas pobres. En efecto, el concepto de tener una caja amplia para la Nación es seguir extorsionando a las provincias y éstas, por desgracia, asumir mansamente esta situación. Pareciera que los años de guerra civil que ocurrieron en los inicios de nuestro país, justamente por la retenciones aduaneras, no hubieran dejado ninguna enseñanza y volvamos a ejercer en la práctica un gobierno netamente unitario.
Pero hay algo más grave en todo esto: que desde hace algunos años esta acentuándose, y son los frecuentes enfrentamientos entre distintos sectores de la sociedad. Hoy son los camioneros contra los agropecuarios; desde hace tiempo los verdes de Gualeguaychú contra todos aquellos que quieren pasar al Uruguay; los piqueteros aliados del gobierno contra todo el mundo que trabaja. En Jujuy, la CTA aliada a algunos sectores del gobierno nacional y algunos sectores provinciales, contra todos los jujeños.
La Justicia, la Policía, la autoridad de la Ley, bien gracias, ya que aunque los dirigentes nacionales o provinciales digan lo contrario (al igual que el discurso de Capone) lo que prima en la Argentina es la sinrazón y la anarquía.
Va a ser muy difícil volver a encauzar la normalidad en nuestro país y nadie quiere ser autoritario. Lo que pretende la inmensa mayoría de los argentinos es poder volver a encontrar valores aunque no sean los mismos que teníamos.
Es tan difícil hablar de producción y de economía en un país con este nivel de centralismo, con provincias totalmente dependientes de los caprichos de no más de diez personas que cambian las reglas de juego cuando quieren, con un Congreso Nacional totalmente cooptado por el Poder Ejecutivo, con una Justicia que está paralizada y con miedo, que lo único que nos queda por decir es que las provincias deben recuperar su amor propio y no olvidar que son preexistentes a la Nación. De lo contrario, siguen aceptando ser meras espectadoras de la historia.
Jorge Nalvanti



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